TETÉ

Compartí uno de mis cuentos con Maria Valdes y Tony El Tojo por esas cosas de que una conversación lleva a la otra, hace mucho que no escribo nada, total, ya el teatro en Miami no es lo que era, en mi opinion, en fin, comparto con ustedes porque siempre hay quienes me preguntan: Maura, quién es Manuel, el dueño del blog donde pones todo? Y no, Manuel es mi amigo (imaginario), un personaje de Regla, La Habana, que un día se apareció en la noche y venía con la musa y me dijo: yo voy a contar esos cuentos de barrios que a la gente le trae recuerdos, que se rían, y vamos a ver que sale, y así fue, este cuento no fue el primero en teatro, fue Tití, no lo tengo publico, es algo que tiene numero de caja como todos, pero que me trae muchos recuerdos, aprovecho y como por mil veces doy gracias a todos los que trabajaron con migo, Alain Teutelo, Estela Triglia,Pedro Arzola, Carlos (EPD), Gustavo, a todos, y cada uno de ellos son y han sido muy buenos, nos llevamos, recordamos, nos divertimos mucho con Eriquito Albis, excelente actor, fue un tiempo divino, pero sacando bien la cuenta, de esto hace muchos años, cada uno de nosotros ha tomado su camino, todos estamos bien y felices gracias a Dios, pero, pero, en especial yo felicito a Estela Triglia, una joven nacida aquí, insuperable como actriz, hiso un papel de jinetera como si de verdad conociera Cuba y casi ni sabía nada de la isla, a ella la quiero, muy buena muchacha, su esposo excelente y su familia, que Dios la bendiga porque siempre me ha profesado respeto, cariño, y es una joven muy dulce a quien todos nosotros la queremos. gracias a los que lo lean, es para mi una parte super bella de mi vida, y a mis amigos que me ayudaron, mil gracias y viven en mi corazón todos. Y a ellos siempre les recuerdo: Maura ya no tiene pelo rojo, es abuela, piensa algo distinto sin dejar de ser la misma, pero nunca los olvidaré y a los que siguen actuando, besos y mucha suerte.
Pueblo de Regla, La Habana, Cuba.
Al caer la noche, como de costumbre, se puede ver a Manuel balanceándose a su desazón en uno de los sillones del portal, abanicando la nostalgia con algún pedazo de cartón, mientras exhibe por encima de la camiseta hecha de saquitos de harina, imitando a las camisetas Perro, una cadena de oro sosteniendo una gran medalla con la Virgen De La Caridad del Cobre, tal vez como lauro por los aciagos embates de lo absurdo y sobre las huellas de una interminable exigida abnegación del oscuro rostro, una corona blanca por haber vivido en la historia.
La casa es de una madera casi centenaria. Y sabia es la naturaleza que hasta el comején parece tenerle racionado el alimento en ese trastornado país, (quizás sea por eso, que él piensa que todo lo de antes es mejor) pues, salvo algunas pocas tablas que ha tenido que reemplazar con viejos trozos de zinc, se ha mantenido en muy buenas condiciones, y más ahora, con la pintura que le puso hace poco; eso fue cuando a Pipito se lo llevaron preso por el invento de pintura casera; pero de eso sacando bien la cuenta..., hace como 16 años.
¡La verdad que el tiempo se va volando en aquella monotonía!.....
(El uso de un diccionario de cubanismos pudiera ser útil, o preguntar a algún cubano sobre algunos significados.)

TETÉ

Pueblo de Regla, La Habana, Cuba.


Al caer la noche, como de costumbre, se puede ver a Manuel balanceándose a su desazón en uno de los sillones del portal, abanicando la nostalgia con algún pedazo de cartón, mientras exhibe por encima de la camiseta hecha de saquitos de harina, imitando a las camisetas Perro, una cadena de oro sosteniendo una gran medalla con la Virgen De La Caridad del Cobre, tal vez como lauro por los aciagos embates de lo absurdo y sobre las huellas de una interminable exigida abnegación del oscuro rostro, una corona blanca por haber vivido en la historia. 
La casa es de una madera casi centenaria. Y sabia es la naturaleza que hasta el comején parece tenerle racionado el alimento en ese trastornado país, (quizás sea por eso, que él piensa que todo lo de antes es mejor) pues, salvo algunas pocas tablas que ha tenido que reemplazar con viejos trozos de zinc, se ha mantenido en muy buenas condiciones, y más ahora, con la pintura que le puso hace poco; eso fue cuando a Pipito se lo llevaron preso por el invento de pintura casera; pero de eso sacando bien la cuenta..., hace como 16 años.
¡La verdad que el tiempo se va volando en aquella monotonía!


¡Óyeme!, estaban perdió'...
No, no. Si vinieron a joder mejor se van pal' carajo, que hoy tengo la presión a millón.
¿Heeee?
Sí, como no, ustedes me quieren: debajo de un puente y con un ladrillo amarra'o en el cuello; qué tú crees de eso Antonio.
¡Vaya!, vieja. Traba aquí. Mira, hablando hoy de malanga y los chama' te trajeron unas malanguitas.
¿De dónde sacaron las cervezas estás?
¡Haaa!, se las compraron a Pipo, el de la piloto.
¿Y el pan con jamón, también lo compraron allí?  
¡De madre! Esa gente están haciendo, sendo billetal con el lió ese del paladar. Ahora que veo el pan con jamón, me acordé de Teté y del chino Flore. 

Coño, Teté. Al que le dicen Atenta'o Tabacalero, el hermano de Ramón el carnicero.
Ajá, ese mismo, el marido de la negra Josefa. El pobre Teté. Terminó tuberculoso pal'carijo. Ni pulmones yo creo que le quedaron después que pasó la enfermedad. Es que ese Teté ha vivi'o na' má que pa' fumar y pa' comer, tú. Tremendo elemento que son él y el chino Flore. Muchacho, enfermo los dos a la comelata y al tabaco; pero el Teté lo que tiene con la fumadera, no tiene nombre. Ese Teté to'a la vida se a echa'o unos tabacones que parecen hombres. Mira que la jodienda del tabaco le ha costa'o cara, pero a ese, ni quemándolo deja el vicio.  

¿No?, que me pregunten a mí, pa' que tú veas si ese Teté no tiene su historia. Afigúrate que el Teté sí es de mi época. Teté, el chino Flore y yo, llegamos jovencitos aquí al barrio. No por gusto yo le llevo la puya a to' el mundo en esta loma, sabe. Desde entonces yo los conozco. Pero aresultasel, que nosotros sacamos guara de verdad, cuando nos llamaron pa' una movilización de esas, tipo militar, y tocó la casualidad que nos sonaron juntos pa'l mismo grupo. Muchacho, cuando aquello, los entrenamientos militares estaban a tuti-plein por to's la'o. La cosa empezó en el teatro Mella que está en el Veda'o. Allí nos dieron una despedí'a tipo delegación Rusa, por to' lo alto. Nos dieron, pan con jamón, ela'o, refresco y de to's tipo de comidas contrarrevolucionaria...
Si vaya, de esas que se fueron con la Revolución. Y cuando llegamos a Isla De Pino, mi ecobio, el recibimiento fue por to' lo bajo. ¡Pa' su madre! El Teté entodavía no había llega'o y ya le estaba preguntando al capitán del grupo, que cómo era la cuestión allí de la jama. 
dicele...
- Ahorita viene un camión carga'o pa' ustedes
Le contestó el tipo, y Teté se pensó que aquello… era tipo hotel al aire libre, tú me entiende'. El ni se imaginaba que la Siberia era un centro turístico al la'o de aquello. Mira muchacho, como a las dos horas se empieza acercar un guajiro en un carretón de mulo, y el guardia empezó a gritarnos…
- ¡Acotéjense que llegó la comida!   
Oyendo aquello y el come come de Teté virándose pa' mí como un trueno, fue la misma cosa.
- ¡Y ese es el famoso camión? ¡Ay dio'! Tú vera'. Esto me huele a hambruna. 

Así mismo fue mi socio, sabe. De entrada, el atuendo que traía el mulo era un semillero de moscas verdes que parecía una alfombra persa adornándole el lomo. Tú veía' que movía el rabo, y los moscones verdes aquellos se le desapartaban mejor que aviones de combate tomando vuelo, y con la misma, en cuanto se estaba quieto, volvían a aterrizarle otra vez pa'l aeropuerto que tenía por lomo. El mulo viejo aquel, estaba que le pedía permiso a un pie pa' mover el otro. Y cuando por fin llegó, sé bajo el guajiro del carretón y empezó a repartir la jama, que aquello estaba peor que una comida de presidio angolano. Óigame, nos dieron unos frijoles negros que parecían balas de salva nadando dentro de un cubo de agua, y un pan que no tenía desperdicio pa' aflojar diente. Imagínense que aquel guajiro, de una libra saco treinta  y dos lascas. Una tela de cebolla era más gorda que la rebanada de pan aquella que nos dieron. No, no, de madre. Figúrate que la leche en polvo, el tipo la echaba en unos basitos con tremenda puntería. A cucharadita por cabeza. Cuando tú le quitabas el amasijo de gorgojos que tenía, te quedabas con menos de la punta de una cucharada. El caso fue que ya yo estaba cabrón, y en una de esa le metí una de las mías al guajiro... 
«¿Y a cómo toca el agua, mi socio? 
— A no, sin lió. De esa te puedes tomar to'a la cantimplora si quieres que no hay restricciones.

Sí, sí, el agua era pa' incharno' como a un sapo, tú me entiende. Pa' que no protestáramos, vaya, Y quien te dice que el Teté, que era tremendo pestífero a la comida, se le reviro al guajiro, diciéndole;
- Que amables son ustedes, los comunistas, Vaya, pa' que no se diga que la revolución carece de agua, no es verdad? 
Y con la misma se le acercó al Chino, echando por su boca flore...
-Asere, yo sin fumar y sin comer aquí no me quedo, pa' que tú lo sepas.

¡Ban!, y el chino Flore, mirando que estabano rodea'o por tremendo bando 'e chivatones, no le da mucho largo y se pone a conversar conmigo en lo que esperábamos el camión que nos venía a buscar, pa' llevarnos pa'l lugar de entrenamiento. La cosa era que, el Teté se había ido pa' la Isla, pensando que la movilización era pa' lo de la salida del país, porque él era ex-preso político; y cuando me di cuenta, lo saque enseguida del error:
- No Teté, esto aquí es un campo de practica, tipo servicio militar, y no te revire porque vas a ir en cana.

Muchacho, entodavía no había termina'o de decirle, cuando entraba el camión a recogernos. Y se a apea'o un teniente que parecía un bolchevique en atención. El erecto le puse yo. Muchacho, si aquel tipo se le rompía un zapato, ni se enteraba, porque siempre estaba derechito como una vara. Perro y sangrón como pa' el solo. Y el Teté, en su desesperación por zafarse de aquello, se le acerco al bulldog aquel, na' menos que pa' decirle que él se iba del país, que esas practicas él no tenía que hacerlas. Mire, compadre, si usted ve aquello, se mea de la risa. El Teté se le a para'o al tipo al la'o, imitándole el respeto militar, y le decía:
- Teniente, yo …
- Pa' la fila.
- El problema es que…
- Pa' la fila, dije.  
- Mire yo…
- Si vuelve a abrir la boca, lo sanciono.

Muchacho, esa fue la suerte; porque si al Teté lo dejan hablar, hubiese salí'o preso ahí mismo. Menos mal que le bino bien el jarabito de componte y se puso en fila con nosotros. Al poco rato nos montaron en el camión aquel, y ya usted sabe: monte adentro con nosotros como en los buenos tiempos de los rebelde. Y pa' acabar de completar, cuando llegamos, nos dice el teniente:
- Mañana los espero en fila aquí mismo, a primera hora, pa' que vayan a trabajar.
- ¿Cómo que a trabajar?  
Le preguntó el Teté, al teniente.
- Sí, a trabajar. Aquí hay que picar mármol por la mañana, y por la tarde, al entrenamiento militar. ¿Tú, tienes algún problema con eso?, compañero. 
- No, ninguno.

Qué problema iba a tener, si esa misma noche nos fugamos de la cárcel de Alcatraz aquella.
- Aya los que se queden. Yo si no voy a trabajar, pa' nadie. Y esa gracia de éste. Que doble el lomo él si quiere mármol, me oíste.

Me decía el Teté entre dientes y na' más que oscureció, el bando de los que nos fugamos , doblaba la cantidad de los que se quedaron. Salimos tremendo grupo por to'a la guarda raya aquella. Y quien te dice que amaneció, y de carretera ni tolete. Muchacho, en medio de manglares fue donde amanesimo'. ¡Y el Teté parecía que estaba de expedición! Se quitó la mochila batistiana que llevaba engancha en la espalda, y para'o frente a un túnelsito lleno de agua que estaba pega'o a un manglar, le decía al chino Flore:
-Mira, agarra la mochila y parqueate en una de las salidas del túnel que yo voy a entrar por la otra con un mocoyo de yerba que voy hacer, pa' ir ahuyentando las rana toro que hay allá adentro. Y tú na'ma que abre el saco pa' que vayan entrando, que cuando lleguemo' al barrio vamo' hacer tremendo enchila'o de anca 'e rana.

La verdad que a ese Teté se le ocurrían cada cosa. Bueno, así mismito lo hicieron. Pero, aresulta que el túnelsito era bien estrecho, entonces, había que entrar y salirse de frente hasta el final, porque allá dentro uno no se podía virar. No había espacio, tú me entiende. Entonces, el Teté se mete pa'l túnel y el Chino se paró del otro la'o con la mochila abierta; y efectivamente , la rana toro estaba sata allá dentro. El Teté caminaba y el Chino echaba rana pa' dentro 'e la mochila a las dos manos, coño. !Hum!, quien te dice ti que cuando más embulla'o estaban, el Teté paró el impulse que traía, diciéndole al chino Flore: 
-Aguanta, aguanta!, que estoy puesto pa' unos ojos que me están mirando fijo.
¡Ban!, y el Chino se queda mirando, pa' ver si veía algo, pero no veía na', y le dijo a Teté:
- Eso debe ser una rana toro que está sanga, consorte. Dale, pa' ver si acabamos de salir echando pa'l barrio.

Muchacho, entodavía no había termina'o de decirle, cuando sentimos tremendo estruendo dentro del túnel, y ese Teté a solta'o el maso hierva, gritándonos a to' volumen:  
-¡Rana toro, su madre!, ¡ataja!, que es tremendo caimán y me quiere dar diente.

Muchacho, ese Teté salió de aquel túnel marcha'tra, tiempo comedia silente. El socio cogió más rapidez que si lo hubiesen jala'o con una soga por la espalda, y maja'tra, el caimán, que tenía el largo de una guagua llena de presidente. Aquel lagartón la verdad que estaba imponente; y cuando vio el reguero de gente, se afiló y se dió una manda pa'rriba de nosotros del coño de su madre. Muchacho, en menos de lo que canta un gallo, se formó una gritería y una clase de jelengue que pa' que contarte. Yo fui el primero en subirme en una mata de coco, mejor que si hubiese si'o un puñetero gato. Y ya allá arriba, estando a salvo, se me salían los peos que parecía que estaban tocando el danzón de El Cadete Constitucional. Por tu vida, que clase de cajetilla tenía el caimán ese. ! Parecía una hiena! Tú lo veía na' más que dando vuelta, a ver a quien era al que iba a calimbar; pero por suerte se puso fatal. Un matancero que estaba en el grupo, era más camajan y lo calimbó a él. Le calló en cima como un batallón de guerra y lo descuartizó en menos de diez minuto. ¡Ño!, en la repartidera de carne lo único que alcancé pa' traer fue la cola porque pase mas trabajo pa' bajarme de la mata que un forro de catre.

Después del revuelo aquel, salimo' tumbando otra ves, hasta que tropezamos con una patana que venía pa'ca  pa' la habana. Y como no había de otra, nos clavamo' dentro de unos tanques de melones que le estaban montando, De ampanga fue el calor y la desesperación que pasamos en la bodega aquella. Después de haber esta'o como dos horas allá abajo, por fin arranco el cachivache aquel, que iba con una rapidez más lenta que el caballo de Atila. Como doce horas nos echamos de la Isla a la Habana, pa' que tú sepa. Entonces, el Teté de jamaliche como siempre, empezó a comer melones a las dos manos, y el Chino encabrona'o ya, por la mescochera y el reguero de semillas que tenía forma'o adentro del tanque, le decía:
- Oye Teté, vas a coger descomposición consorte. Deja la comedera, que el melón afloja.
Y tú te cree que el le hizo caso?  
Como si con él no fuera. El tipo siguió metiendo melón a los dos bandos. Y quien te dice que como a las tres horas, empieza el Teté con los retorcijones y la descomposiciones de estomago, Oiga, se metió una clase 'e peo que por poco ahoga al chino a dentro del tanque.
- Dale, dale a soltar palla'bajo, Porque si la sueltas aquí , te ahorco pa' que tú lo sepas.

Ese Teté, cada quince minutos tenía que salir del tanque porque parecía una pila cuando se le va la zapatilla. Cago to'a la bodega y todavía le quedaba mierda adentro. A to'as esa , sin un cacho 'e papel pa' limpiarse. Muchacho, cuando hizo la primera bajada y se fue a colar de nuevo pa'l tanque, el socio espantaba mejor que una mofeta; y el chino le gritaba con tremendo encabronamiento
-!Oye! ni te atreva' a subir. Arranca con tu peste a letrina vieja, a buscar otra cueva.
Se formo tremendo vacilon. El Teté se metió pa' otro tanque, y parecía un cachunbanbe en el baja y sube que se traía. En esa estuvo, hasta que lo trabaron en el brinco, y nos llevaron a to' pa' la parte de arriba de la patana; y allí, tuvimos la suerte de que el guardia era buena gente y no se nos encarno. Le hice el cuento del caimán y el tipo termino dándonos unos bocaditos y una martina a cada uno. Parece que era comunistón por conveniencia y ya cuando estábamos llegando, nos dijo:  
- Ahora cuando esto pare, se Pierden y yo ni los he visto.

Muchacho, entodavía no nos habiano baja'o y ya estabanos desapareci'o de to' esos contorno. Entonces, el Chino traía una estilla y le dijo a Teté.
- Ponte pa' el primer Chevi que veas que yo traigo un billete y no estoy ahora pa' coger guagua.

En efecto, al poco rato apareció un Chevi y nos montamos. Quien te dice a ti, que en el primer semáfaro que nos cogió, el Teté se pone pa' un viejo que estaba fumándose un tabaco en la parada de la guagua…

Si, sí, sí, ese Teté le volaba el tabaco a cualquiera; Por qué tú te crees que cogió tuberculosis?. Atenta'o tabacalero le pusieron aquí en el barrio. Cuando él vio el tronco 'e tabaco que tenía el viejo en la boca, miro riéndose pa'l Chino y le dijo: 
- Mira que clase de tabaco. Me está tentando.
Y con la misma, el muy degenerado le dijo al taxista:
- Arrímate a la parada y dale suavecito. 
- Oye Teté, parece mentira. 
Le dijo el Chino, pero que va, él no desistió en su idea fija, y con la misma, el taxista, ajeno a lo que iba hacer el Teté, arrimo el carro a la parada, y el Teté sacó la mano y le levanto el tabaco al viejo de una manera que lo dejo con la boca abierta y arrascandose la cabeza. Y el taxista cuando vio el pase, empezó a reírse y con la misma le pregunto al Teté: 
- ¿Por qué, le hisi'te eso? 
- Pa' ayudarlo, consorte. Si yo no se lo quito, de todas maneras por el tabaco ese lo matan par de cuadra más pa'rriba. ¿Qué tú piensa que es un tabaco de ese largo, con la situación que hay? Que le dé gracia a Dios, si lo que le echo es un favor. 
Y con la misma, jaló por la cuchilla que tenía en el bolsillo, le quito la parte de arriba al tabaco y empezó a echar humo dentro del taxi. El Teté iba muerto de la risa porque el taxista no fumaba, y le decía espantándose la humasera de la cara: 
- ¡Pa'rriba, mi socio, pa'rriba! Saca la cabeza por la ventanilla y has como las chimeneas de industria: suelta el humo pa'rriba.  

La verdad que ese Teté era un caso; pero tú veras, aparte de la tuberculosis, en lo que le resultó la pasión por el tabaco.

Aresulta que un día de víspera de San Lázaro, nos fuimos el Chino, el Teté y yo pa'l Rincón. Mira muchacho, de entrada, le echó el ojo a un cabo 'e tabaco que había en la entrada y na'ma que lo vi jalar por el saquito...

Sí, sí, el tipo andaba con un saquito que tenía un hueco por un la'o y cada vez que veía un mocho 'e tabaco, le tiraba el saquito con disimulo, enroscaba y pa'l fondo. Entonces, en cuanto lo vi na'ma que medio sospechoso, le dije:«Como te atreva' a recogerlo, más nunca tomas ni agua en mi casa» !De madre, tu! Tú sabes lo que es recoger un cabo 'e tabaco en el Rincón, a sabiendas que al la'o está el hospital de los leprosos. Entonces, cuando Teté vio que yo le estaba hablando en cerio, con tremendo dolor se olvidó de aquello y entramos pa'l Rincón. Óigame, era tanta la obsesión con el tabaco, que el Teté no respetaba ni a los santos. Arrodilla'o frente a la imagen de San Lázaro, el Teté enfiló la vista pa'l la'o, y nos dijo al Chino y a mí: 
- Como me gusta a mi venir aquí. Mira que masito 'e tabaco más lindo le han puesto al San Lázaro.

Figúrate tú, no nos quedo más remedio que reírnos. 
Después de la misa, que se acabó como a la una y media de la tarde, salimos pa'ca pa'l barrio, y en el camino nos dice Teté:  
- Vamo', que los voy a invitar a merendar. !Fíjense!, a merendar, que lo que tengo son vente caña na'ma.
- 'Ta bien, asére, no nos los tiene que especificar tanto. 
Le dijo el Chino y con la misma, empezamos a afilarno' los Dientes. Muchacho, ese Teté caminaba con los codos. Raras veces se le podía coger algo. El caso fue que, nos metimos hacer la cola en la cafetería que estaba en la terminal del Rincón. Ban... y nos ponemos a pillar a una vieja que estaba detrás de nosotros, to'a sucia, con un solo diente y un jabuco 'e saco engancha'o en el hombro. La verdad que la vieja estaba cabrona. Entonces, cuando estabano ya pa' entrar, el Teté que había esta'o mirando pa' dentro de la cafetería, me dice:
- Ojalá que nos toque la mesa que se acaba de vaciar. !ño!, tiene tremendo cabo 'e tabaco en el cenicero. Si nos dan esa mesa me lo hecho.

!Óyeme!, yo no te exagero, Ese Teté lo que tenía con la comida y el tabaco era terrible. Pregúntenle a la gente de aquí del barrio, pa' que tú veas si no es verdad. Bueno, en eso, se nos acerca uno de los camareros, y nos dice: 
- Ahora mismo se me vacío una mesa pero me hace falta que se sienten aunque sea con otro más porque esa mesa es pa' cuatro personas. 
En esa salta la vieja y le dice al tipo: 
- Yo misma soy esa que falta. 

De tranca espantarse aquella vieja pero nos dio pena decirle que no, y metimos mano con ella po'ri pa' dentro. Mira muchacho, a la famosa mesa ni la habían limpia'o entodavía. Y la vieja agarro un pedazo de bocadito que habían deja'o y se lo espanto y ma'jatra tomo refresco de un baso que habían deja'o por la mitad. Mire asére, cuando la vieja se estaba limpiando la boca, el Teté estiró la mano pa'l cenicero y nos dijo sin ningún tipo 'e pena con el brazo ya en el aire: 
- Déjenme enganchar el mocho 'e tabaco, porque si fuma, se lo lleva también. 
Y ahí, ya tú sabe', empezamos con la richota y la jodedera. El Teté empezó a decir que la vieja era una tiñosa y una bruja. Pa' hacerte el cuento corto, esa tarde cuando llegamos al barrio, el Chino se coló pa' en casa de la hermana de Ñunga que entodavía no se había ido pa'l norte, y le puso dos pesos al pájaro prieto en la bolita. Me recuerdo que jugo un parle y hizo un candado. Y quien te dice que se saca, muchacho.Y al otro día por la tarde, el Chino partió pa' en casa del Teté conmigo, y lo convidamos pa' que nos llevara a un cabaret. Imagínate, ese día habiano amaneci'o enmasao y estabano locos por darnos unos cañangaso' y tirar par de pasillo; pero como uno tiene aquí mismo el Liceo de Regla, la verdad es que jamás en la vida el Chino y yo habiano sali'o a cabaretear por ahí. Y confiando en el Teté, que se hacía el de los cabaret, pues lo fuimos a buscar pa' que nos indicara.   

Me recuerdo que ese día, hibanos to's con guayaberas puesta. Bueno, pa' acabar el cuento, el Teté nos llevo pa' un cabaret que ni me acuerdo como se llamaba. Cuando llegamos, abrimos la puerta, y había una oscuridad que aquello parecía la boca de un lobo, Lo único que se veía entre la oscuridad, eran las chismosas de aceite que habían prendí'a arriba de las mesas. Y el Teté que en su repuñetera vida había ido a ningún la'o, nos dijo:
- Vamos a agarrarnos unos con otros por la cintura y caminen alzando bien los pie, que aquí hay escaleras, pero no me recuerdo en donde están. No vaya hacer cosa que no vayamos a caer aquí adentro. 

¡Ay muchacho!, escaleras ni un carajo. Si allí lo que había antes de llegar a las mesas era un pedacito de pasillo, y va que jode. Si tú nos ves, caminábamos pa' dentro en medio de la oscuridad aquella engancha'os unos con otro, tipo cadeneta de carnaval. Pa' su escopeta. Y en eso, nos alumbran con una linterna, y oigo a uno de los meseros con tremenda risa diciéndole al otro que estaba al la'o de él:
- ¿Y Pa' en donde van el Bando de guajiros guayabuos estos,marchando? 
Y con la misma, nos preguntó: 
- ¿Pa' donde van caminando así?
- Estamos buscando las escaleras, pa' no caernos en la oscuridad. 
Le contestó el Teté, que iba de vanguardia, y el tipo se le echo a reír en la cara, diciéndole:
- ¿Cual escaleras mi socio?, si aquí no hay escaleras. 

Que clase de papelazo hicimos ese día, por culpa del Teté, compadre. Ese cabrón no ponía una, coño. Eso to'a la vida a si'o bruto y vulgar a no decir más. Y déjenme decirles que es tremendo enfermero. Vaya, que la brutancia esa que tiene encima es de nacimiento, porque el tipo estudió. Pero el pobre, después de todo tampoco tiene suerte. A ese Teté to' se le complica. 

Miren, por último déjenme decirles que el Teté se llevó tremendo susto con el lió de fachar tabaco, saben. Por ahí por el liceo vivía una santera, que ya hace un tiempo permuto pa' Punta Brava, que era un dolor de huevo la tipa aquella. Mamíta Calabozo, le puso el marido porque había esta'o hasta presa por bisnera. Y le hacia cada cuento a la gente pa' venderle las cosas, que aquello no tenía nombre. Entonces, con el lio de la santería, ella siempre tenía un bembé. Cuando no era un santo, era una misa, pero siempre había fiesta. El diablo y la vela era aquello, y ella siempre me invitaba. Aresulta que ella mete una fiesta pa' Elegua, y me avisa pa' que yo llevara a los bisnietos. Ban, ese día me levante temprano y salí pa' en vuelta del parque, donde vive mi nieta, a recoger los chama. Y como a las dos de la tarde, me le colé en la fiesta a Mamíta calabozo. Cuando llego, al primero que me encontré fue al Teté con los hijos y cuando ya estaba la fiesta en ambiente, el Teté me dijo:
- Mira que adornito más lindo tiene el Elegua que está detrás de la puerta. Muchacho, yo mire despista'o, pero cuando apunte bien la vista, ensaltó el tabacón que estaba al la'o del Elegua, y le dije: 
- Oye Teté, tú no te vaya' atrever, que tú sabes como es la Mamíta, pa' los santos.
- Na, si yo na'ma que lo estoy detallando. Está lindísimo y se ve que es torcido al estilo casero. Fíjate que ni anillo tiene.  

Sí, sí. EL tipo, desde un avión te dice la marca y la hechura, sin necesidad de anteojos, tú me entiende. Una máquina de rayos x es lo que tiene en la vista, el socio. Imagínate a donde llega la obsesión, que el muy degenera'o me decía mirando pa'l tabaco…  
- ¡Que va!, olvídate. Yo tengo que practicar la cuestión esa de la fuerza mental o inventar un imán de tabaco, pa'enganchármelo en los ojos y cada vez que vea uno, decirle: -------  -- ¡Tabaco, ven a mí! 

El tipo en su desesperación estaba como el cuento del licia'o: levántate y anda. i De madre, el Teté ese! La cosa acabó que sin que nadie se diera cuenta, él se fue con el tabacón de la fiesta. Y se puso tan fatal que al otro día, a Mamita calabozo se le montó el muerto a primera hora por la mañana. Y que ese muerto se identificaba como un negro cerrero. Enfermo al café sin azúcar y al tabaco. Y Mamíta ya monta' le decía al marido:
- Yijo, un tabaco pa' este pobre negro! !Sia, carj...!  
¡Y el marido de la Mamíta, se desprende pa'tra de la puerta que las patas no se le veían! Porque la cosa era que el muerto cuando pedía y no le daban, se reviraba y la Mamíta calabozo acababa to'a golpi'a. Mira muchacho, quien te dice a ti, que el único tabaco que había en la casa era el que le tenían puesto al Elegua. Y el tipo buscaba y volvía a buscar, pero na'. Qué coño iba a encontrar, si el Teté seguro que ya lo estaba acabando de digerir en los pulmones. En eso, sale la hija de Mamita del cuarto, que estaba chiquitica, pero lo hablaba todo, y el padre, ya desesperado porque Mamita se estaba desguazando sin compasión contra la pared, le preguntó:
- ¿Tú no cogiste el tabaco del Elegua?  
- No, yo no. El Teté se lo pidió emprestao ayer en el fiesta. Yo lo vi, y me dijo que no dijera na'.

Ya tú sabe', el tipo le fue pa' encima a Mamita y con un pomo de agua bendita le desaparto como pudo la materia. Y cuando ella reaccionó, el tipo le hizo el cuento. Mira, la Mamíta Calabozo cogió tremenda cuerda, y decía:  
- Que se aprepare, por haberle cogi'o las ofrendas al Elegua. Ahora mismo lo voy a discutir, y la que lo va a prender como a un tabaco voy hacer yo.  

Y con la misma, rajó paca'rriba y se me coló aquí en el portal diciéndome:
- Manuelón, voy hacer una media aquí contigo y Na'ma que pase el Teté por la calle, le voy a sacar un susto que más nunca en su vida, fíjate como te digo, se va a atrever ni a encender otro tabaquito. Muchacho, cuando dijo lo del tabaco, ya yo sabía que el Teté le había da'o; pero trate de no seguir encendiendo candela, tú me entiende. Con la misma, díceme ella, levantándose la manga larga de la blusa que traía puesta:
- Mira pa' esto. Mira los mora'o que me ha hecho el muerto, tirándome contra las parades, porque no había tabaco pa' darle. Y to' por culpa del ratero de Teté; Pero tú veras, déjalo qué caiga pa' que tú veas.
Muchacho, yo pensando que lo que le iba a dar era un escándalo, ni caso le hice y con la misma, le dije a la vieja que hiciera café. En eso se aparece el Teté, con su cajíta de herramienta que iba a hacer un trabajo en casa de Eulalia, pa' que le diéramos café coma to'a las mañanas. 

¡Ay mi madre!, cuando esa Mamíta Calabozo lo vio, jalo par el jabuco que había tira'o en el piso y saco una botella de alcohol, y con tremenda calma lo dejo que se acercara. Mire mi socio, na'ma que el Teté se acomodó en la columna esa, se a para'o y lo baño de pies a cabeza con alcohol, y con la misma jaló por una caja de fósforos. Mira, ese Teté sé a da'o una desprendía que parecía un carro de bombero buscando autopista, y la Mamíta detrás de él. Entonces, yo mirando el atenta'o aquel, me embalo también detrás de ella, y cuando hago por quitarle los fósforos, me dice la muy degenera:
- Déjame Manuel, que yo no le voy a hacer na'. Yo na'ma que lo estoy asustando, pa' que aprenda a respetar aquí en el barrio. 

Ban, y la dejo que se desarrolle, pa' gozar yo también, que carajo. Pero que va, la risa que le entró a la Mamita, no la dejaba ni correr y el Teté en su desespero ni pa'tra miraba. Quien te dice que, cuando llega en su despetronque a la esquina de la bodega,aresulta que el bodeguero estaba encarama'o en una escalera, apuntalando la esquina del papel de techo que estaba medio levanta'o, y cuando el Teté vio el escalerín, empezó a subirse y alla'rriba se dio tremenda trabá con Alberto que estaba casi en la punta de la escalera. En el forcejeo cayeron los dos pa' bajo como dos paloma cuando le meten par de pedra', y ahí ya tu sabe: el Alberto se paró con la cabeza echando sangre y cogió al Teté por el cuello, y se dieron una enreda los dos que aquello fue de espanto. Aquella Mamíta estaba alborota', y en vez de ayudarme a desapartar, le gritaba a Alberto:
- ¡Patéalo to', pa' que no haga más asalto tabacalero, el elemento este!  

Y ahí empezó la jodedera y el balluseo. Por eso fue lo del nombrete de atenta'o tabacalero, por la bronca que él tuvo con Mamita y el Alberto. Hasta el sol de hoy, tú preguntas por el Atenta'o y en el acto te traen pa' casa de Teté.  
Después cogió tuberculosis, que estuvo de lo más mal, el pobre. Pero na', cada rato tú te entera de algún cuento de un tabaco que se fachó, porque olvídate, árbol que nace torci'o jamás su tronco endereza.

Bueno..., se acabó la botella y ya voy a dormir que la visita se quiere ir. Vayan con Dios . Mañana nos vemos.

¡Oye Pipito!, bájate de la cerca coño, que me la vas a romper.
Mira, ya la jodiste cojollo

Ya me tienen cansa'o. No venga más a joder aquí. Delen a acabar pa' otro la'o. Y tú, Pipito, procura inventar madera con que arreglarme la cerca. Mira es más, no me arregles na', vaya; pero no se aparezcan por aquí, por lo menos en un año. Parti'a de desconsidera'os que son to'.

No, no, Antonio. Ahora sí es en cerio. No los quiero más en mi portal. Que vayan a mortificar a otro, que coño... 
Hasta mañana Antonio, que descanse.

Maura Barrabí