'The New York Times': Los fondos destinados a Cuba 'han sido un imán para charlatanes y ladrones'

(Cuidado con este editorial del New York Times. Aquí le dan un poquito a cada uno, quieren quedar bien con todos para ver si acaban de lograr la mision imposible/ Maura Barrabí)

Tras pedir el fin del embargo y el canje de los tres espías por Alan Gross, el periódico estadounidense va contra los programas de fomento a la democracia en la Isla.



DDC
The New York Times dedicó este domingo, por quinta semana consecutiva, un editorial a Cuba; esta vez para criticar los programas estadounidenses destinados a promover la democracia en la Isla y para insistir en su idea de que "influir de manera positiva en la evolución" cubana implica iniciar un "acercamiento diplomático" al régimen de Raúl Castro.
El diario indicó que desde 1996, tras la aprobación de la Ley Helms-Burton, el Gobierno estadounidense ha gastado 264 millones de dólares "en un intento por instigar reformas democráticas en la Isla".
"Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo", afirmó.
Consideró que "Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales" Cuba y "flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo". Pero consideró que "tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro".
El diario criticó el trabajo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) hacia Cuba. Dijo que con sus "misiones furtivas" se convirtió "en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal".
Recordó el arresto en 2009 de Alan Gross: "viajó a la Isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido" por el Gobierno cubano, dijo.
"Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes", aseguró. "Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha", añadió.
El periódico se refirió también al programa ZunZuneo, el llamado Twitter cubano, y dijo que la USAID dejó de enviar contratistas estadounidenses a Cuba tras el arresto de Gross, pero se sirvió de latinoamericanos, "que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano".
Mencionó las informaciones de la agencia AP que indicaron que "el objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes".
"El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes", opinó el Comité Editorial de The New York Times.
Consideró que "en lugar de proyectos encubiertos para derrocar el Gobierno (de Raúl Castro), los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la Isla".
La publicación calificó de "positivo" que se promueva "mayor conectividad a internet" en Cuba pero dijo que "lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano".
Para el diario, "Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta". A juicio del Comité Editorial, "para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos".
El editorial de este domingo, titulado "En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen", fue publicado en inglés y en español, al igual que los otros cuatro dedicados a la política de Estados Unidos hacia la Isla.
En los anteriores, el Comité Editorial pidió el fin del embargo, un acercamiento de Washington a La Habana y el canje de Alan Gross por los tres agentes cubanos que cumplen condena en Estados Unidos por espionaje.
La insistencia en el tema cubano, que no es relevante en el ámbito doméstico estadounidense ni uno de los principales frentes en política exterior para Washington, hace pensar que la intención The New York Times va más allá del objetivo periodístico de declarar una posición sobre determinado asunto.
Varios de estos artículos han sido reproducidos o reseñados por la prensa oficial de la Isla. La pasada semana, el expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, elogió la postura del diario en el caso de los tres espías en un artículo titulado "The New York Times rompe el bloqueo mediático".
El editorial de este domingo ha coincidido "oportunamente" con la publicación de un reporte de la agencia AP que asegura que la USAID prohibirá programas como el Twitter cubano.