Raúl Castro busca la base conceptual del poscastrismo

Trabajan en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista
Eugenio Yáñez, Miami Cuba Encuentro

Padeciendo de inmovilismo y estancamiento, Raúl Castro y sus compinches quisieran descubrir el agua tibia o proclamar la inmortalidad del cangrejo. Por eso se enfrascan en lo que pomposamente llaman Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista.
Que debe ser algo así como un Manifiesto Comunista de Macondo, “El Capital” de Birán, las fábulas de “La historia me absolverá”, las promesas del Cordón de La Habana o la Zafra de los Diez Millones. ¡De que van, van! decía Fidel Castro, aunque el verdadero visionario fue Juan Formel con su orquesta Los Van Van, que lleva más de cuarenta años de éxitos, mientras ninguna promesa del Comandante sobrepasó la prueba del tiempo, Ubre Blanca y Batalla de Ideas incluidas.

La colega Marlene Azor, en un excelente análisis aquí en CUBAENCUENTRO, titulado Los tiempos agónicos de la “actualización”, dice que tal expresión de Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista había logrado sacarle “una carcajada”. Y añade con toda razón: “¡Qué mal gusto este nombre y qué mal escrito, por dios!”. Bravo por Marlene y su carcajada: si se lo tomara en serio le darían deseos de llorar. Los burócratas-apparatchiks que trabajan en tal “conceptualización”, que deben ser, justamente por su tarea, mediocres y aburridísimos, deberían estar felices porque su elucubración logró la carcajada de Marlene. Aunque tras su simpática risa, no tengo dudas, estaría su absoluto desprecio por todo lo que implica de ignorancia, demagogia y soberbia tal idea en un régimen que todavía a estas alturas no sabe lo que quiere, más allá de mantenerse en el poder a toda costa, y pretende desarrollar un aparataje teórico-conceptual que no soportaría ni la prueba elemental de una discusión en un Comité de Defensa de la Revolución (CDR) con la participación de aseres y cubanos de a pie.
53 años después que Fidel Castro proclamara su dictadura “revolución socialista a 90 millas” de EEUU, nadie en el régimen puede decir con claridad qué es “socialismo” a estas alturas del juego, ni cómo se combina con empresas estatales cubanas asociadas a privados extranjeros, mantener contra-natura propiedad estatal de empresas irrentables por más de medio siglo mientras las privadas y cooperativas demuestran ser superiores, esquilmar salarios a trabajadores que son fuerza laboral en una empresa extranjera o misión “internacionalista”, desalojar a humildes de sus rústicas viviendas bajo el eufemístico nombre de “extracciones”, que las prostitutas cubanas sean las “más cultas del mundo”, o que La Habana, “capital de todos los cubanos”, exija a los no habaneros autorización especial para residir allí, por citar solamente algunas de las aberraciones de la realidad nacional que, sorprendentemente, para algunos son factores que no tienen la más mínima importancia: La Habana acaba de ser proclamada una de las siete ciudades-maravillas del mundo.
¿Cuál Habana? ¿Siboney, Atabey, Miramar, Punto Cero o La Rinconada? Seguramente no hablan de El Cerro, Arroyo Naranjo, Regla, Guanabacoa, La Lisa, Palocagao, La Timba, San Miguel del Padrón, Centro Habana, Reparto Eléctrico. ¿Cuál es la maravilla? ¿La forma en que viven los cubanos de a pie, o en la que viven privilegiados, familiares y cómplices? ¿O que La Habana no se haya derrumbado, a pesar de los hermanos Castro?
¿Cuál es el límite de desfachatez, inmoralidad y desvergüenza de una dictadura? ¿Hacen falta 56 años de brutal tiranía para definir una Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, cualquiera que sea? Y por cierto, ¿cuál sería su sigla? ¿CoMoEcoSoCuDeSo? ¿O algo peor aún?
Sería más decente y honesto, en vez de inventar comisiones para definir boberías y sandeces, realizar una verdadera consulta popular y no “elecciones” de focas amaestradas para levantar el brazo cuando se les ordene. Donde se les podría preguntar a los cubanos, sin disfraces ni eufemismos, cosas muy concretas, como:
  • ¿Está usted de acuerdo en mantener el sistema político, económico y social que ha imperado desde 1959 en Cuba? ¿Sí o no?
  • ¿Preferiría intentar un nuevo camino, cualquiera que fuera, diferente a como ha sido en el último medio siglo? ¿Sí o no?
  • ¿Preferiría continuar con los mismos dirigentes que hasta ahora? ¿Sí o no?
Si tras esa consulta popular, sin presiones ni extorsiones, los cubanos de la Isla estuvieran de acuerdo en continuar el manicomio castrista, yo no tendría inconveniente en decir públicamente que la dictadura logró legitimarse ante la población y lo demostró en consulta popular, por lo que deberíamos respetar tales resultados.
De lo contrario, ¿qué podrían hacer el dictador y su camarilla? Lo único decente sería renunciar: instarles a algo más sería pedir peras al olmo. Aunque estoy seguro que nunca tendrán que renunciar, porque nunca realizarían tal consulta popular.
Así que la pandilla de Raúl Castro continuará tratando de definir, clarificar, expresar y convencer a los cubanos y el mundo de que tratan de completar esa aberración que llaman Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista (¿CoMoEcoSoCuDeSo?), que no servirá para nada.
Y Marlene Azor podrá continuar disfrutando sus carcajadas gracias a la mediocridad de Raúl Castro y sus ridículos proyectos para el poscastrismo.