Ni incompetentes, ni malintencionados, ni ingenuos: tan solo diplomáticos, editorial 365

Cuba actualidad, La Habana, (PD) El pasado 19 de febrero tuvo lugar la conferencia de prensa ofrecida por la Sra. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos y la delegación de congresistas de ese órgano legislativo en visita oficial a Cuba para avanzar en el restablecimiento de relaciones entre ambos países.
El encuentro con la prensa trascurrió en el ya conocido clima de exclusión, a partir del cual los diplomáticos acreditados de la Sección de Intereses de los Estados Unidos (SINA) tuvieron a bien invitar a una sesgada representación en que no faltó el nuevo elenco opositor representado por 14ymedio, periodistas del oficialismo, extranjeros acreditados y “periodistas independientes” que tributan para órganos de prensa miamenses y algunos en su momento, hasta sirvieron en las filas del Ministerio del Interior, lo cual no impide que ocupen un lugar prominente en la prensa nacional independiente y por supuesto en el ya mencionado ‘nuevo elenco opositor’.
Napoleón Bonaparte, entre algunas de las cosas que dejó para la posteridad, dijo que para ganar una guerra era necesario “dinero, dinero y más dinero” o aquella peculiar definición que nos legó sobre el oficio diplomático en que definió a los cultores de esta disciplina, como personas honestas “que mienten y hacen cosas reprobables en función del interés nacional” de sus gobiernos, quizás haya marcado la pauta para esta actualidad.

El equipo diplomático estadounidense en La Habana no es incompetente, mal intencionado o ingenuo. Solo les toca ejecutar la política dictada desde Washington. Así, invitaron a quienes no tenían interés en que asistieran a través del correo electrónico, para que en conocimiento de que no disponen de conexión, no encontraran la invitación a tiempo y de esta forma no estuvieran presentes. Aunque en otras ocasiones lo han hecho a través de llamadas telefónicas, se ha enviado un emisario o simplemente se envía un SMS, para la ocasión usaron el e-mail. ¿Qué les parece? ¡Qué paradigmas de profesionalidad! ¿Quién podría quejarse?
Por supuesto que nadie en su sano juicio les juzgará por conductas dictadas por la orden que no puede dejar de ser cumplida. Como dijera Bonaparte, nadie por acá duda de que todos sean personas honestas que sirven el interés dictado por alguien desde el Departamento de Estado. Solo que por optimistas, también somos capaces de apostar hasta por la honestidad de quien da las órdenes desde Washington. Quizás no sea alguien al servicio de los financistas ocultos o la jefatura de Inteligencia militar castrista. No hay que ser tan mal pensados.
Lo que ha marcado las últimas cinco décadas de relaciones con el gobierno cubano de funcionarios gubernamentales estadounidenses podría ser el desprecio y la subestimación. Por razones que nadie osaría cuestionar, ellos subestiman y desprecian a los castristas. Les ven como enemigos pequeños y ciertamente, este desprecio y esta subestimación les ha hecho y les hará fracasar una y otra vez.
Hoy para una mayoría compartida de castristas y anti castristas, los Estados Unidos muestran una política internacional incoherente e irresoluta. Pierden la confianza de los amigos demócratas en el mundo y paralelamente, el respeto de los enemigos que les ven como gigantes torpes capaces de incurrir en cualquier error imaginable. La mala noticia es que todo parece apuntar a que parece haber llegado el momento en que pagarán en su tierra el costo de sus errores. Esperemos que despierten a tiempo.
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