Azul Marine

Por Zoé Valdés Libertad Digital

El domingo pasado, día de elecciones departamentales en Francia, Marine Le Pen probó que ella sí podía, y así lo gritaba el vendedor de periódicos (todavía quedan en París) ayer en la entrada del célebre café Aux deux Magots: Yes, she can, parafraseando a Barack Obama.
El hecho es que la ola azul Marine, como le llaman por acá, invadió el mapa, pese a que fue la UMP-UDI, los dos partidos de derecha y centroderecha unidos, quien ganó por mayoría; pero el Front National de Marine Le Pen quedó a muy pocos votos del todavía segundo partido de Francia, el PS.
Marine se acerca. Marine gesticula y como en los viejos tiempos de Fidel Castro usa al pueblo como palabra clave intercalada en cada frase, también se regodea con las palabras patria, nación, nacionalismo…

Marine promete, hace chistes, esta vez como en los tiempos de Hugo Chávez, sonríe, y hasta ríe a carcajadas con una prensa entregada. Marine tiene respuestas para todo y para todos. Sí, ella puede, y al parecer su equipo también. Un equipo joven de extrema corrección, un equipo de jóvenes bien peinados y mejor vestidos, recogiditos y disciplinados.
Departamentos que antes votaban a la extrema izquierda en esta ocasión lo hicieron por la extrema Marine, dejando a muchos con la boca abierta. A mí no, yo lo sabía de antemano, los extremos se tocan.
El domingo próximo sabremos un poco más de este asunto, en la segunda vuelta, en la que es más que probable que vuelva a ganar Sarkozy; pero dónde quedará ubicado el partido socialista (PS), ya eso sí no lo tienen tan claro. Y es que Marine puede írseles por encima con un puñado de votos.
Esta semana Le Figaro dedica un número especial a la presidenta del FN, de ahí que el periodiquero (como le decimos nosotros en Cuba al vendedor de periódicos) se haya vuelto loco vendiendo ejemplares al grito de "Yes, she can!".
Un número especial de Le Figaro sobre el populismo de Marine Le Pen,porque de eso es de lo que se trata. No hay discursos más parecidos que uno del Pablo Iglesias de Podemos y otro de Marine Le Pen. En el fondo los mueve lo mismo, en el fondo quieren decir lo mismo, en el fondo tienen los mismos maestros: los grandes populistas de la historia.
Y mientras yo escribo esta columna de alerta, alarmada como sólo los demócratas pueden estarlo ante semejante fenómeno, más gente se hechiza con la marea azul de Marine Le Pen, o simplemente de Marine, como ya la nombran, de manera confianzuda y populachera.
El PS, sintiéndose en la peor de las derrotas, ha llamado a votar por la derecha y el centroderecha. Por su parte, Nicolas Sarkozy ha echado mano del ni-ni, ni por el FN ni por el PS, cuya política ellos rechazan y combaten.
Ya veremos dónde quedará Marine Le Pen el domingo próximo, pero mucho me temo que nos vuelva a sorprender. Entonces ella habrá ganado un poco más (no todo) y nosotros, los demócratas, habremos perdido también un poco más; no todo.