El régimen desahucia de sus tierras a campesinos con contratos legales en vigor

Nota de Maura Barrabí: Si no entiende la noticia que usted va a leer, yo le explico lo que hace mucho rato, justo desde que se firmó el "Pueblo a Pueblo" vengo diciendo: el desgobierno, despojara no solo a los campesinos, al pueblo entero de lo poco que les quedaba según haga falta, ahora es para azúcar, mañana para hacer un hotel y pasado para hacer una comunidad. Esclavos que tendrán que vivir, SI ACASO, en edificios al estilo China, 10 en un cuarto con literas y la esperanza de ser gente desaparecerá por completo. Quedaran par de barrios marginados, por donde los turistas ni de juego pasaran, y si hay que meterle barricadas como en República Dominicana a esos barrios, se hace. Ahí tienen: una Isla vendida con todo y esclavos, ¿Y? ¿La oposición por qué no protesta? Mejor aun, mejor aun, porque todo cae por su propio peso: Juan Juan Almeida puede decirme ahora dónde están las BANDAS de cubanos ensillados con pistolas semi-automáticas al cinto? Bien pudieran si fuera cierto lo que él dijo que no lo es, en ves de asaltar, meterle caña al desgobierno, digo, la esclavitud no le gusta a nadie. (Esto escribió Juan Juan y Esto le contesté..... ¿ Quien tenía la razon? No digo que yo, usted saque conclusiones, así se ejercita el cerebro.
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Les retira las tierras para sembrar caña. Los casos más graves se producen en Cienfuegos, donde la brasileña Odebrecht controla un central azucarero. DDC


Varios campesinos del centro del país, con tierras en usufructo y contratos vigentes con el Estado, están siendo desahuciados por diferentes causas, entre ellas la cesión del terreno a un inversionista extranjero, denunciaron fuentes de la oposición.
Los casos más graves se presentan en Rodas, Cienfuegos, donde unos 15 productores están siendo obligados a vender el ganado al Gobierno, porque sus tierras serán ocupadas por la empresa brasileña que gestiona el central 5 de septiembre.
En enero de 2013, La Habana firmó un contrato de administración del ingenio con la firma brasileña Odebrecht, reportaron entonces medios oficiales.
"El Estado dio las tierras ociosas a los campesinos y ellos invirtieron mucho dinero en prepararla; pero ahora, sin terminarse el contrato, se las quita", explicó a DIARIO DE CUBA el activista Alberto de la Nuez.
Los contratos entre los campesinos y el Gobierno estipulaban cinco años de explotación, pero, según los afectados, han sido interrumpidos tras solo "dos años y pico" de ejecución.
En un informe sobre la inversión brasileña en la industria azucarera, el analista Juan Tomás Sánchez indicó el año pasado que el central 5 de septiembre "se encuentra en las mejores tierras de Cuba".
"Posiblemente, el inversionista brasilero no ha visto mejores tierras para el cultivo de la caña", añadió Sánchez en un reporte publicado por el Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba.
La caña manda
El caso de Rodas no es el único en cuanto a violaciones de los contratos entre el Gobierno y los productores independientes.
A Yandi Martín Peraza, de Ranchuelo, en Villa Clara, le "arrasaron" el sembrado el viernes pasado para obligarle a abandonar las tierras. Su contrato, también de cinco años, había empezado en enero de 2014.
"Hace un mes se me acercó Francisco González, delegado de la cooperativa Rubén Martínez Villena, para decirme que habían cambiado los planes y que ahora había que sembrar caña, que eran decisiones que tomaba el país", explicó Martín Peraza.
Sin embargo, el viernes, sin previo aviso, "llegaron y me araron el sembrado completo", se quejó en declaraciones a este periódico.
El campesino, de 36 años, cultivaba maíz y yuca en aproximadamente una hectárea de tierra. Antes de contratar las tierras, "la maleza no permitía ni siquiera caminar", cuenta.
En 2008, Raúl Castro comenzó la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo para, en teoría, estimular la producción de alimentos. Seis años después, Cuba tenía aún más de un millón de hectáreas sin cultivar, una sexta parte de la superficie agrícola, según datos oficiales.