Drama familiar en los Le Pen

Por Zoé Valdés/ Libertad Digital

El psicodrama en la casa de los Le Pen no ha hecho más que comenzar. Desde hace algunas semanas Marine Le Pen, la presidenta del FN, y su padre, el fundador y figura emblemática de ese partido, no dejan de tirarse los trastos a la cabeza. En el medio, la nieta, Marion Maréchal-Le Pen, que no quiere verse tironeada entre ambos, y mucho menos, como ya expresó, sentirse rehén de su abuelo.

Todo comenzó cuando la hija suspendió al padre de su estatus de adherente tras unas declaraciones sulfurosas antisemitas y racistas. Entonces el anciano se colocó de inmediato detrás del cañón y disparó verbalmente contra su hija, añadiendo que por el momento no desea la victoria de la que fuera su predilecta en las elecciones del 2017.

En entrevista difundida este martes pasado, el patriarca del clan familiar añadió que no desea que Francia se encuentre en manos de tales soluciones morales, las cuales no considera salvadoras para el país, y continuó diciendo que estaba pensando en crear un nuevo movimiento político que encarne "los valores" que él defiende desde hace más de cuarenta años.


"Me siento herido", dijo, pero "siento más pena por los militantes. Nuestros militantes son como niños que ven a sus padres a punto de divorciar. Están sobrecogidos, angustiados, sufren". El culebrón apunta en grande, como bien pueden ustedes apreciar.

A esto habría que agregar que Jean-Marie Le Pen desea que su hija cambie de apellido, que se acabe de casar con su concubino (Louis Alliot, vicepresidente del Front National) y adopte el apellido de su marido, para que de tal modo deje libre la insignia familiar que –según Jean-Marie Le Pen– le corresponde sólo a él.

Al preguntarle si repudiaba a su hija, el hombre respondió que ¡seguro que sí! "No reconozco ninguna relación con la persona que me ha traicionado de manera tan escandalosa. Me avergüenza que la presidenta del Front National lleve mi apellido".

¿Cómo ven los otros partidos este altercado en el seno de los Le Pen? Pues nada, a río revuelto ganancia de pescadores. Lo ven frotándose las manos. La famosa unidad del partido de extrema derecha se hizo trizas, y la explosión la han provocado sus mismos dirigentes.