Ojalá llegue a Las Tunas un ferry cargado de alimentos

Al crónico desabastecimiento de productos cárnicos, lácteos y huevos en la provincia, ahora se sumó el de productos agrícolas. Los precios no paran de subir/CubaNet

LAS TUNAS, Cuba. – Carencias de medicamentos, alimentos y materiales de construcción marcaron todo abril y lo que ya transcurre de mayo en el municipio tunero de Puerto Padre.

El pasado jueves no llegaron a tiempo los medicamentos de la semana. Los que abastecieron, porque hay medicamentos inexistentes en las farmacias de aquí.

“Aunque quisiera, no puedo darle la receta ahora”, dijo un siquiatra en la consulta de Salud Mental al cuidador de una paciente con la enfermedad de Alzheimer pasada las tres de la tarde del pasado jueves, según nos contó este último, que no quiso revelar su identidad.

Visiblemente, el siquiatra también se encontraba estresado: luego de decenas de consultas, a esa hora todavía no había almorzado, y por lo menos, en cola media docena de desequilibrados aguardaban desde la mañana para encontrarse con él.


“Pregunta el doctor que si la paciente tiene medicamentos hasta el lunes”, se dirigió la enfermera al cuidador de la enferma de Alzheimer.

“¡Ni para hoy!”, contestó airado este último, dando la espalda.

Pero en realidad, si el médico le hubiera dado la receta de poco habría servido al cuidador: “El medicamento está en falta”, reiteraron en la farmacia cuando preguntó por el antidepresivo.

Con los alimentos sucede algo parecido: Al crónico desabastecimiento de productos cárnicos, lácteos y de huevos, ahora se sumó el de productos agrícolas, con el consiguiente encarecimiento, según las autoridades, producto de la sequía.

Una libra de papas aquí cuesta diez pesos cuando usted las encuentra. Pero resulta que en este municipio, hace muchos años, y no producto de esta sequía, dejaron de sembrar papas.

Cemento no hay. Cabillas tampoco. Estos materiales no los hay en las tiendas del Estado. Y difícil es conseguirlos aún entre particulares dedicados a ese comercio ilícito. La fabricación de cemento y de cabillas es un monopolio en manos del Estado.

Quien lo encuentre, y hoy no es fácil encontrarlo, tiene que pagar 130 pesos por un saco de cemento del tipo P 250 (a granel), de inferior calidad, inservible para obras de fundición, que el Estado vende a unos 90 en sus almacenes cuando está en existencia.

Pero ahora los revendedores, venciendo no pocos obstáculos, deben traer el cemento de lugares lejanos, con menos demanda y poder adquisitivo que en este municipio.

En las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) un saco de cemento P 350 cuesta cerca de 7 dólares, 165 pesos devaluados al cambio.

Pero hace más de un mes que a las TRD de Puerto Padre no llega un saco de cemento P 350. Y ya dependientes y clientes olvidaron desde cuándo no llegan cabillas.

Salvo la céntrica avenida Libertad, remozada por instituciones estatales por indicaciones del Partido Comunista (PCC) para atenuar el calamitoso estado de la ciudad, ahora que llovió, no pocas calles de Puerto Padre semejan arroyos.

“Hay inercia en el Partido y el Gobierno”, dijo a este corresponsal un ex dirigente, hoy comunista desencantado.

Con todo, dos carteles situados en la puerta de una panadería reseñan por sí solos todas las carencias que hoy sufre Puerto Padre y Cuba toda: “No se vende el pan sin libreta”, decía un cartel, para abajo acotar otro rótulo: “Por un Socialismo Próspero y Sostenible”.