Reformar la ley de ajuste cubano no sería factible


El congresista cubanoamericano propone modificar la Ley de Ajuste cubano.

PROPUESTA DE LEY/ Diario Las Américas

Sergio Otálora
sotalora@diariolasamericas.com
@sergiootalora
El congresista republicano por el distrito 26, Carlos Curbelo, ha despertado intensas pasiones con su propuesta de reformar la ley de ajuste cubano. 
Y no es para menos. Esta ley ha permitido que los cubanos que llegan a Estados Unidos adquieran la residencia al año y un día de vivir en este país. Ellos se acogen a unas normas que fueron creadas para beneficiar a aquellos que supuestamente eran perseguidos en la isla por sus ideas políticas o porque sus vidas corrían peligro por oponerse al régimen castrista.
En 1966 esa ley fue aprobada durante el Gobierno del presidente demócrata Lyndon B. Johnson. Y casi medio siglo después esa misma ley está en el ojo del huracán porque muchos cubanos que adquirieron la documentación de residencia, a través de esa vía, regresan en apenas unos meses a visitar Cuba a pesar de que, supuestamente,  allá eran perseguidos políticos.

“Los que violan el espíritu de la ley del ajuste cubano se están burlando de la generosidad de Estados Unidos y de los inmigrantes de otros países que quisieran venir pero no pueden”, explicó Curbelo, al justificar su propuesta de reformar la ley.
De acuerdo con su propuesta de ley,  “los cubanos que lleguen de manera ilegal a Estados Unidos tendrán que seguir el mismo procedimiento de asilo” que el resto de los nacionalidades que arriben aquí. La única diferencia es que para los cubanos el asilo será garantizado, automático.
Y ello es así porque, según Curbelo, “al cubano se le da el beneficio de la duda en razón de que Cuba sigue siendo la única dictadura totalitaria del hemisferio”. Para el resto de nacionalidades que quieran obtener asilo, deberán, como es el procedimiento regular, demostrar que sus vidas corren peligro por razones de ideología, raza o creencias religiosas.
Los cubanos que obtengan ese beneficio migratorio deberán  regirse por las leyes de asilo de Estados Unidos, lo que significa que no podrían ir de visita a la isla –si lo quieren- sino después de cumplir cinco años de asilados y de obtener su residencia. 
De acuerdo con el congresista republicano, de padres cubanos exiliados, “la gran mayoría de los inmigrantes cubanos son refugiados económicos. Y yo entiendo que quieran venir a Estados Unidos. Pero lo deben hacer tal y como lo hacen los inmigrantes de otras partes del mundo”.
No pasa la prueba
El abogado, especialista en inmigración y asilo, Joshua Bratter, no cree que deba haber una categoría especial de asilo, al igual que  sucede con el TPS (estatus de protección temporal, por sus siglas en inglés): “Creo que eso debilita la misma noción de la aplicación de la ley”, afirmó.
Añadió que una propuesta de asilo de ese tipo podría ser demandada ante las cortes. Según Bratter: “habrá muchas fallas al aplicar una ley sólo en términos de una categoría sin mostrar ninguna prueba. Creo que eso en términos de jurisprudencia no se podría sustentar. La realidad es que hay un beneficio legal para quienes han tenido que huir de las dictaduras que es el TPS, y se les reconoce una clasificación determinada por criterios específicos, pero el asilo siempre se ha concedido por petición individual”, aclaró.
Este abogado recordó que, en la década de los 90, en los años más graves de la guerra en Colombia, con su secuela de inestabilidad política y violencia proveniente de varios factores, fracasó una propuesta de TPS que debía conceder el Gobierno estadounidense a los colombianos cuyas vidas corrían peligro en ese contexto de gran tensión social.
“Es duro reconciliar el ajuste cubano con el amplio espectro de la persecución que hay en otras partes del mundo”, señaló Bratter. Aunque advirtió que  “es también difícil tomar la posición de eliminar esa ley, de manera categórica y unilateral, porque tuvo propósitos humanitarios.  Pero sí creo que debe ser reformada más acorde con los propósitos que tuvieron los legisladores”.
Cuba no cambia
Hay otros abogados, como Willy Allen, especializado también en el tema de inmigración, que no ven factible ninguna reforma a la ley de ajuste cubano. Según este experto: “lo que las personas olvidan es que la ley de ajuste cubano fue eliminada en la reforma migratoria de 1996. Sólo queda, por lo tanto, la ley de la democracia de Cuba. El presidente  tiene el poder de anunciar en el Congreso que en la isla hay un gobierno electo y democrático, y entonces el ajuste se elimina por operación de ley. Discutir cambios o correcciones es prematuro y no creo que se puedan hacer legalmente”, afirmó Allen.
En sana lógica, por lo tanto, el ajuste, al ser ley de Estados Unidos, seguiría vigente mientras no cambien las condiciones políticas en Cuba. 
Al mismo tiempo, mientras los ciudadanos de Ucrania,  Siria, Venezuela o Colombia deben probar que sus vidas corren peligro o pueden ser objeto de persecución por sus ideas políticas, los cubanos no están obligados a probarlo porque, según Allen, “el ajuste sobrepasa el asilo político, no se requiere que los cubanos deban demostrar [persecución para obtener el] asilo”, explicó el abogado.
Privilegio único
Este es un privilegio que, como ha señalado Curbelo, es único en el mundo. Además,  “la comunidad cubana tiene que agradecerle mucho a este país, y algo que podemos aportar ahora es un sentido de justicia y de equidad en las leyes migratorias”, advirtió.
El abogado Allen es escéptico frente a la propuesta del congresista. Duda de que tenga posibilidades reales en la Cámara y que incluso tenga un voto en el Senado, y si llegare a pasar todo el trámite sin mayoría absoluta, el presidente Barack Obama la vetaría. 
Ante esa perspectiva,  hay quienes se han preguntado si, en el fondo, lo que está haciendo Curbelo tiene que ver con razones políticas de su distrito, con una presencia muy fuerte de colombianos y venezolanos. 
Según Allen, “no hay posibilidad de que una ley que toque este tema [el ajuste cubano] llegue a una votación”.