Cuba: Paraíso para pocos, infierno para muchos

Los turistas extranjeros, al igual que los gobernantes, no saben de angustias ni del dolor de vivir en ruinas/CubaNet



LA HABANA, Cuba. -A pesar de ser el infierno que muchos padecemos, la imagen de Cuba como paraíso tropical es la más explotada por los turoperadores cubanos y extranjeros. El cliché incluye, por supuesto, lo que parecen las bondades de toda isla en el Caribe: playas, sol y mucho placer, sobre todo el sexual, sugerido en las imágenes de cuerpos criollos, juveniles. La estrategia de venta del Producto Cuba no tiene nada de endemismo y, en ese sentido, al ser práctica habitual entre las naciones vecinas que viven de ese tipo de servicios, no hay razones para el reproche. La artificialidad, el escamoteo pudieran hasta ser válidos siempre que se trate de empresas turísticas a las que no interesan los niveles de pobreza en la isla ni la casi nula accesibilidad de los cubanos a sus ofertas. Eso debiera importarle a los gobernantes.

Sin embargo, la aceptación de esta imagen idílica que excluye, ignora, los problemas que afectan a los hombres y mujeres que habitan la isla, no debiera ocupar espacios en los medios de prensa oficialistas (que, dicho sea de paso, son los únicos que circulan de manera legal en el territorio nacional), mucho menos cuando saben lo difícil que resulta para un cubano de a pie poder disfrutar de un país al que tantos años de abandonos, bajos salarios, engaños, frustraciones, desencantos han transformado en un verdadero espacio “indisfrutable”.


Hace apenas unos días, el 24 de mayo, en su espacio “La tira de los lectores”, el sitio Cubadebate publicaba una retahíla de imágenes de una turista checa que deseaba divulgar su encantamiento con las “buenas cosas” que pudo conocer de Cuba durante sus vacaciones. Las fotos, cerca de una veintena, fueron enviadas por la visitante a una cuenta de Facebook que pertenece a Cubadebate y que lleva por título la “muy original” frase “Cuba que linda es Cuba”. Todas son instantáneas de los momentos más bucólicos de un viajero que, como cualquier otro, no pretende acometer en sus viajes una aventura sociopolítica del entorno que ha elegido para relajarse y, en consecuencia, son verdaderas postalitas donde abundan las aguas azules, las arenas blancas desoladas, las hileras de tumbonas a la orilla del mar, pérgolas blancas rodeadas de vegetación exuberante, y hamacas de hilo blanco tendidas entre palmeras en donde se mece una protagonista que cree haber descubierto, en la ausencia de cubanos intrusos, las ventajas del socialismo sobre el capitalismo.

Ante la desfachatez de Cubadebate, las reacciones de los lectores fueron inmediatas. Un comentarista que firma como “Cuba”, escribió: “Sí, así mismo, todo un paraíso al que solo pueden acceder extranjeros y una pequeña parte de la población cubana (grandes jefes, dirigentes, y algún que otro negociante). La mayor parte de la población (simples trabajadores) no cuenta con el capital suficiente para disfrutar de sus merecidas vacaciones”. Otro, bajo el seudónimo de “Yo”, mostraba su indignación con esta sencilla línea: “Para los extranjeros y los cubanos que tengan money money”.

Supongo que los moderadores del sitio hayan suprimido aquellas reacciones más violentas. La alternancia de frases de aprobación y los repudios, permiten sospechar ese método al uso en las publicaciones digitales cubanas donde se quiere mostrar esa “democracia a la cubana” donde todo aquel que se torna un tanto “negativo” recibe su “respuesta contundente”, que no son más que versículos patrioteros apegados al discurso oficial.

Frente al otro cliché de edificios en ruina y gente mal vestida y hambrienta jugando dominó y bebiendo alcohol, este otro pareciera complacer mucho más a nuestros dirigentes, tal vez porque se acerca más a sus cotidianidades. Ellos, los gobernantes, al igual que los turistas, no saben de angustias ni de calles sucias, solo de placeres muy similares y, en consecuencia, las imágenes de la checa la suponen como la más acertada. Los niños corriendo por dinero tras los extranjeros, los adolescentes vendiendo sus cuerpos en las afueras de los hoteles, los ancianos pidiendo limosnas en el Malecón, las viviendas cayéndose a pedazos, los jubilados y los enfermos mentales dejados a la caridad pública, solo son calumnias de periodistas independientes pagados por ese imperio vecino al que tanto deseamos venderle “nuestras” playas y bondades.

Tanto ha gustado a los editores de Cubadebate la agradable y conveniente visión que tiene de Cuba la turista checa que han convidado a los lectores para que envíen más fotos como esas y otras “de hechos que has presenciado, paisajes, situaciones humorísticas”, dice la invitación. Ya estoy preparando las mías, sin embargo, creo que mi perspectiva de los paisajes cubanos y mi sentido del humor un tanto gris romperán con la línea editorial de ese medio de prensa que tanto se complace con esos que observan a Cuba no tras el lente de una cámara crítica sino tras unas gafas de sol.