17D: Mejor tener fe en San Lázaro que en Obama y Castro

Pues yo creo que deben poner su fe en Dios primero, a ver si los Santos regresan a Cuba, porque hace más de medio siglo que los santos no hacen milagros en la Isla, de manera que en ninguno de los tres que menciona este artículo, pondría yo fe, no ha resultado. MB
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ADRIANA ZAMORA | La Habana | 18 Dic 2015 - 1:01 pm. | /DDC
Este jueves 17 de diciembre se cumplió un año del anuncio del restablecimiento de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos.
Además de dedicar planas completas a los cinco espías que regresaron, los periódicos oficialesGranma y Juventud Rebelde dieron amplia cobertura al tema, sobre todo para recordar que "el bloqueo sigue ahí" y decir que es por su causa que las conversaciones con Washington no han dado frutos más visibles para la población cubana.

Los medios estatales aprovecharon también para reiterar que el Gobierno cubano no piensa implementar cambios en su "ordenamiento interno" en favor de ninguna negociación.
Para los lectores fue evidente la intención de justificar los pocos avances que se han obtenido en este año y la postura poco flexible de la parte cubana. La culpa, por supuesto, es de los estadounidenses.
Washington intenta promover entre nosotros valores como el "intervencionismo político y militar en los asuntos internos de otros, los de la impune violencia policial letal aplicada fundamentalmente contra negros y latinos en Estados Unidos", llegó a decir la periodista oficialista Juana Carrasco enJuventud Rebelde.
La postura de La Habana, entretanto, fue presentada como de lucha en "defensa de todos los humanos con derechos".
Los humanos sin derechos ¿celebran?
"No sé qué hay que celebrar", dijo Manuel, trabajador de Cultura. "El 17D no se restablecieron las relaciones, sino que tuvieron a bien informarnos de unas conversaciones que se estaban dando desde hacía rato. Todo eso era de nuestra competencia, pero nunca contaron con nosotros ni nos pidieron opinión".
"Aquello era algo que nunca pensé que iba a vivir para ver", comentó Maritza, jubilada. Sin embargo, consideró que no es tiempo para celebrar. "Esto es poco a poco. Lo único nuevo que yo veo es el aumento del acceso a internet, pero no sé si tiene algo que ver".
Antonio, barbero, dijo que no esperaba que los cambios en un año fueran muchos. "Por lo menos se están haciendo cosas para que los peloteros cubanos puedan jugar en Grandes Ligas sin que se consideren desertores. Para mí eso ya es algo", declaró.
"Yo dije: ahora sí que se cayó esto. Porque todo el mundo sabe que el bloqueo es la justificación que sostiene al Gobierno", recordó Eliany, técnico medio en Economía. "El optimismo me ganó, porque de quitar el bloqueo, nada".
Yailene, una médico general, aseguró que siempre fue pesimista con las negociaciones. "Cuando dieron la noticia, todo lo que me vino a la cabeza era malo. Vi los mercados llenos de productos americanos que no podríamos comprar con nuestros salarios. Nos vi mucho más pobres, porque casi ningún cubano común tiene para invertir en negocios. Pensé que si alguien se iba a beneficiar con los cambios era el Gobierno, no nosotros".
Hoy, Yailene sigue pensando lo mismo. "Aunque, la verdad, me gustaría que se hubiera cumplido la parte de los mercados llenos, aunque fuera solo para mirar".
Lo cierto es que las expectativas que creó la noticia hace un año parecen haberse desvanecido poco a poco. El entusiasmo inicial se ha enfriado, tomando el carácter de cámara lenta que tienen todos los procesos de cambios anunciados en Cuba. Las personas empiezan a asumir las negociaciones de la misma forma que asumen todas las promesas incumplidas del Gobierno, con resignación y olvido.
"Lo que pasa es que querían que los americanos nos abrieran los brazos sin condiciones", dijo Eliany. "Como eso no ha pasado, nada se mueve. Aquí no ha cambiado nada".
"Es mejor así", opinó Yailene. "Si los americanos no insisten en que los cubanos de a pie tengamos al menos posibilidades de opinar, nadie se va a ocupar de eso. Al Gobierno no le interesa cómo quedemos nosotros, siempre que ellos se beneficien y puedan mantenerse al frente del país", razonó. "La mejor prueba de eso es que lo único que ha cambiado en este año es que ahora el pueblo está más vigilado y perseguido".
Este 17 de diciembre La Habana fue tomada por su protagonista de siempre: San Lázaro. Las gorras, sayas y pantalones de yute inundaron calles céntricas como Monte, Obispo y Carlos III. Una marea morada se paseó por Prado y el Parque Central. Nadie mencionó a los norteamericanos, a los cinco espías retornados o al embargo.
No hay cambios reales que justifiquen una celebración. Ninguna promesa de apertura ha sido tan fuerte ni tan veraz para modificar el imaginario en la Isla. En San Lázaro, en cambio, los cubanos sí tienen fe.