La ausencia de los gobiernos de la Isla y EEUU complica a Costa Rica la resolución del caso de los migrantes, según un analista


DANIEL UMAÑA HERNÁNDEZ | La Cruz |/DDC

Este martes, Costa Rica se sentará con Belice a la mesa de negociación para jugar una nueva carta en su baraja política, con tal de llegar a una solución para el traslado de más de 4.000 cubanos estancados en su país.
El panorama es incierto: el Gobierno tico nunca enfrentó una situación similar en su historia y el apoyo que habría recibido de otras naciones como Guatemala y México se ha desvanecido.

"Belice no es un socio cercano de Costa Rica, pero es la bisagra entre Centroamérica y el Caribe", explica a DIARIO DE CUBA Daniel Matul Romero, analista internacional y director del proyecto sobre Política Exterior Centroamericana.
Tras la reunión de los miembros del Sistema de Integración Centroamericana (SIC) el pasado martes 24 de noviembre, el canciller costarricense Manuel González, aseguró a la prensa que 11 países de la región dieron su apoyo para lograr que los emigrantes cubanos pudieran continuar su camino a los Estados Unidos; sin embargo, Guatemala ya anunció su negativa de recibirlos y México condicionó su ingreso, justificándose en términos legales.
Para Matul, esta situación era de esperarse. "No es que Costa Rica no sea capaz de tener aliados en la región, señala, sino más bien que ante la ausencia de los dos principales interesados (Cuba y Estados Unidos), los otros países no se van a involucrar si no hay una posibilidad más clara".
"A veces los contextos cambian rápido y el conteo se hizo de manera apresurada; quizá se confundió la disponibilidad de 11 países de buscar una solución, a sus niveles de compromiso", apuntó.
Para Ottón Solís, diputado, líder del partido oficialista Partido de Acción Ciudadana, pero uno de los mayores críticos del Gobierno del presidente Luis Guillermo Solís, lo hecho por el Gobierno hasta ahora es de aplaudir. "No conozco bien su trabajo, no estoy cerca del Gobierno y difiero en muchas cosas que ha hecho, pero creo que está haciendo lo correcto".
El legislador no considera que haya sido errado comunicar a la prensa internacional el respaldo recibido semanas atrás y que ahora los aliados ni siquiera se conozcan, pues asegura que “era una posición negociadora y lo mejor era elogiar la disposición de estos países, con el fin de comprometerlos, así que creo que se hizo lo que se debía”, defendió.
A Costa Rica se le agotan las opciones bilaterales para trasladar a los emigrantes cubanos y la crisis humanitaria se agudiza y crece, así como la paciencia de los miles de albergados.
"En el caso de que no prosperara una solución a través de Belice, lo primero que tiene que hacer el país es prepararse con albergues más cómodos de los que ya hay y con una inversión significativa", explica Matul, quien también considera que ya se está haciendo tarde para buscar un diálogo con la embajada de Estados Unidos y con la Habana.
"Costa Rica tiene que prepararse para este tipo de negociaciones y tener un discurso más sólido que el que ha tenido hasta ahora porque se le puede salir de las manos y se le va a acusar de poca capacidad de gestión, lo que desmejoraría aún más la imagen del Gobierno", comentó.
Por su parte, Solís no ve el panorama tan sombrío y consideró que Costa Rica puede todavía sostener la situación unas semanas más.
A tres semanas de generarse esta crisis humanitaria en el país centroamericano, el presidente aún no ha visitado uno solo de los albergues, lo que le ha valido la crítica de los cubanos varados.
Ante este tema, el diputado Solís bajó el tono de la molestia. "Me parece una exigencia un poco absurda, ya es excederse en las peticiones y lo que ha hecho el Gobierno. Es irrelevante que el presidente vaya o no vaya, pues se ha ido más allá de lo que son las actuaciones normales incluso de países muy ricos en situaciones similares", concluyó.    
Este domingo Costa Rica cumple tres semanas de enfrentar una crisis humanitaria sin precedentes en su territorio, debido a la negativa de Nicaragua de no permitir el ingreso de más de 4.000 emigrantes cubanos que buscan llegar a los Estados Unidos.