Rosa María Payá: el totalitarismo no tolera la participación

¡No jodas Rosita! ¿Al fin descubriste el agua tibia o fuiste para allá tiempo Fidel: a asaltar un cuartel, y para colmo llagas tarde? Que falta de respeto Pero nada, tú tranquila, lo que cuenta es que ya eres héroe, y una gran activista y por ahí, loma abajo y sin frenos. Están  haciendo patria, vaya, a lo moderno, pero patria. Deja, no me defiendas compadre, como dice el dicho. .MB
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La joven activista, hija del desaparecido opositor cubano Oswaldo Payá, viajó a Venezuela para observar la realización de los comicios parlamentarios/Diario Las Américas

LUIS LEONEL LEÓN
@luisleonelleón
Rosa María Payá, hija del desaparecido líder opositor cubano Oswaldo Payá, premio Andrei Sajarov de los Derechos Humanos del Parlamento Europeo y fundador del Proyecto Varela, recibió un importante reconocimiento a su activismo cívico al ser electa como nueva presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, cuyo congreso acaba de celebrarse en Costa Rica.

En ese país centroamericano, la joven se reunió con los cubanos varados allí, desde donde partió a Venezuela, a dos días de los comicios parlamentarios clave no solo para los venezolanos, sino también para los latinoamericanos. Sobre Cuba, Venezuela y el presente y porvenir de la región, conversó con DIARIO LAS AMERICAS.
“Vine a Venezuela como ciudadana cubana independiente y alzando la voz de los que también en Cuba quieren elegir. También en representación de Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, cuyo último congreso acabamos de celebrar en Costa Rica. El presidente del Senado chileno, Patricio Walker, me ha honrado con una invitación personal a acompañarlo durante su labor en los comicios parlamentarios. Tengo amigos queridos aquí, muchos de ellos son activistas sociales y jóvenes políticos que trabajan por la democratización de su patria. Tenemos un evento junto a Lilian Tintori, por la injusta condena contra su esposo Leopoldo López y por el derecho de nuestros pueblos a vivir en la verdad, sin que ningún Gobierno pueda secuestrar nuestras libertades fundamentales con impunidad. Como decía mi padre, “no podemos, no sabemos y no queremos vivir sin libertad”. Y los jóvenes en especial tenemos que ser solidarios con este reclamo en todo el continente, o terminaremos comprometiendo nuestro futuro bajo una especie de alianza autoritaria de las Américas”, comentó Payá.
Esta joven cubana es la principal promotora de “Cuba Decide”, iniciativa ciudadana que busca la realización de un Plebiscito Vinculante  en favor de lograr elecciones libres, plurales y justas en la Isla. “Cuba Decide no es una organización, ni la define una tendencia ideológica. Por más de medio siglo los cubanos, que somos un solo pueblo, hemos sido excluidos de las decisiones políticas, económicas y sociales que se toman en nuestra nación. Después de la violenta toma del poder del 1ro de enero de 1959, la autoridad en Cuba nunca ha sido legitimada en elecciones democráticas. El pueblo cubano nunca eligió vivir sin libertad. Ningún pueblo ha elegido nunca eso, siempre que se le pregunte en un plebiscito libre, seguro, competitivo, sin coacción del Estado ni bajo una cultura del miedo impuesta por la policía política. El totalitarismo no tolera la participación. Su gobernabilidad, en tanto casta, depende de la represión a todo nivel contra aquellos con opiniones e iniciativas alternativas a la élite oficial. Por eso es liberadora la opción de un plebiscito en Cuba que nos devuelva la voz a los cubanos, residamos donde quiera que residamos, con las debidas garantías para que no se cometa fraude: acceso libre a debatir en los medios masivos nacionales, libertad de asociación, conteo paralelo de votos, observadores internacionales durante todo el proceso preparatorio para el plebiscito”, aseveró.
Payá está convencida de que sólo a los cubanos les corresponde decidir sobre los cambios que necesita hoy su sociedad: “Y para que puedan diseñar un futuro común, primero deben estar garantizados sus derechos por las leyes, en un ambiente de confianza, cordialidad e inclusión respetuosa para todos. La transición cubana a la democracia en Cuba no comenzará mientras los cubanos sigamos excluidos de las agendas pactadas en secreto entre los poderes globales, con o sin el Embargo Norteamericano, con o sin la posición común de la Unión Europea. Sobre la mesa de negociaciones aún falta poner una pregunta clave ante la cual debiéramos definirnos, seamos o no cubanos. Y es la cuestión de manifestarnos a favor o en contra del derecho a elegir de los cubanos que es el “derecho a los derechos” de los cubanos. “Cambios son derechos”, decía mi padre, “el pueblo de Cuba nunca escogió no escoger”. Es pues la hora de preguntarle al pueblo cubano: “¿Está usted de acuerdo con que se convoque a elecciones libres, justas y plurales, organizándose libremente en partidos políticos y organizaciones sociales con total pluralidad, sí o no, allí en estos momentos claves?”.
La Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia es un espacio creado por jóvenes líderes políticos, sociales y estudiantiles, que consideran que la situación democrática en la región es tan precaria, “que se necesita de una acción organizada por las nuevas generaciones para rescatar los valores ciudadanos ante el avance del autoritarismo, por desgracia, las más de las veces instigado desde La Habana. La red cuenta con un presidente y ahora tuve el honor de haber sido elegida, pero también tiene un Comité Ejecutivo y una cultura del debate y la participación de todos sus miembros, más allá de jerarquías. Desde el 2012 hasta la fecha, la red reúne medio centenar de organizaciones de la sociedad civil latinoamericana e incluye a jóvenes de una veintena de países, todos con el compromiso de defender, fortalecer y consolidar las instituciones democráticas y el Estado de Derecho, promoviendo los derechos humanos y rechazando su tergiversación y sometimiento a cualquier grupo de poder, sea cual sea su signo ideológico. Ser la presidenta es un compromiso con todos los demócratas del continente, y muy en especial con tantas generaciones de jóvenes cubanos que han sufrido represión en la isla o han debido exiliarse por esa causa. Pienso sobre todo en mi amigo Harold Cepero, asesinado por el Gobierno cubano con sólo 32 años junto a mi padre Oswaldo Payá, el domingo 22 de julio de 2012. A mi entrañable Harold dedico este reconocimiento, él podría haber desempeñado este cargo mucho mejor que yo”, manifestó.
Sobre los males que más afectan a las sociedades de nuestro hemisferio, Payá insistió en que “existe desde hace años un presidencialismo exacerbado, que recuerda la llamada “democracia directa” de los inicios del castrismo, y esto ha producido un desequilibrio en la separación de poderes propia de cualquier sociedad democrática moderna, propiciando todo tipo de abusos desde la rama ejecutiva, como los períodos excepcionales de gobernación por decreto y la reelección indefinida en el máximo cargo. Todo esto trae consigo mayor corrupción para el mal manejo de los recursos del Estado y las violaciones a todas las libertades y derechos fundamentales del ser humano”.
“En el caso cubano, la creciente aceptación internacional de las reglas represivas del régimen Cubano, no ha traído ningún cambio significativo en las condiciones sociales y políticas de nuestra población. La tragedia de los cubanos no es un problema entre Cuba y EEUU ni mucho menos, y esto es mucho más obvio desde el 17 de diciembre pasado, pues los cubanos continúan en la misma miseria espiritual y material. La actual crisis migratoria de los cubanos que escapan a través de Centroamérica tristemente así lo demuestra. Dentro y fuera de la Isla seguimos siendo parias económicos que no estamos invitados a invertir y generar riquezas en nuestra patria, más allá de las concesiones de unas licencias de servicios a nivel doméstico, que es la válvula de consuelo del “cuentapropismo”. Carecemos de marco legal para comportarnos como ciudadanos libres y responsables, y el paternalismo de Estado persiste idéntico a décadas atrás. Incluso aquellos cubanos que residen fuera de nuestro país, deben someterse al chantaje migratorio, y aun así, los que viajen más de dos años consecutivos fuera de Cuba tendrán que acatar al humillante trámite de la “repatriación”, o jamás podrán residir permanentemente en Cuba, y esto se llama técnicamente apartheid. El embargo más cruel, y que únicamente depende de los cubanos si se mantiene o si se elimina, es el que desde el inicio mantiene el régimen de La Habana contra los derechos de nuestra ciudadanía. Cuba no se ha abierto para nada a los propios cubanos y no hay por qué confiar en que será el Gobierno cubano quien llevará a cabo semejante apertura”, expresó.