Del ALBA al crepúsculo


¿Se desmerenga definitivamente el socialismo del siglo 21?/Cuba Encuentro

Eugenio Yáñez, Miami | 25/02/2016 7:54 pm

Ahora fue Evo Morales con su referéndum. Los bolivianos no quieren que se siga reeligiendo eternamente. Aun cuando hayan podido mejorar en estos años, consideran que una misma persona demasiado tiempo en el poder no resulta saludable para nadie.
Por un conjunto de circunstancias, los comienzos del siglo 21 vieron el péndulo oscilando al populismo, la demagogia y el socialismo chavista. Pero tras quince años de fracasos, engaños, corrupción masiva y “antiimperialismo” hueco, llega el momento de que ese péndulo regrese a la sensatez, el sentido común, la verdadera democracia y la economía de mercado, sin líderes iluminados ni Mesías apocalípticos, sino con gobernantes pragmáticos y eficientes que contribuyan al progreso de sus naciones, la paz, estabilidad y tranquilidad, no a generar enfrentamientos, divisiones y choques fraticidas que solamente conducen al fracaso y la miseria. Del ALBA se va pasando al crepúsculo.

Ahí están Cuba y Venezuela para demostrar el fracaso, y si el resto de la orquesta “bolivariana” no ha llegado a esos extremos ha sido, simplemente, por mantener determinado grado de sensatez y no creerse todas las sandeces que proclaman en la Escuela Superior del Partido Comunista en La Habana.
Los venezolanos se hartaron de Nicolás Maduro, su incompetencia y lenguaje y conducta de guapetón de barrio. Los ecuatorianos, de la demagogia “ilustrada” de Rafael Correa. Brasileños y argentinos, de la corrupción y veleidades del binomio Lula-Dilma y de Cristina, todos coqueteando con el populismo. Cuba hace rato se sostiene por la miseria inducida y la inmisericorde represión. La Nicaragua de Daniel Ortega es una república bananera que de socialismo no tiene ni el nombre.
Los cubanos dentro de la Isla y fuera nos desgastamos discutiendo ad nauseam si Obama hace bien o mal en visitar Cuba, con quién se debería reunir y con quién no, o “descubriendo” ilegalidades en la actuación del Presidente, como si él no tuviera suficientes abogados para asesorarlo. Y nos extenuamos con aplanadoras, flotillas, declaraciones y cartas abiertas, pretendiendo que el presidente de esta gran nación responda a nuestros intereses de cubanos sin amo pero sin patria ni estrategias claras, y no a los de Estados Unidos. De manera que con todo este destilar de criterios, opiniones y frustraciones, bastante nos entretenemos, aunque no avancemos hacia la libertad y democracia en la isla que sufre, que debería ser lo verdaderamente importante.
Mientras tanto, los venezolanos, no tan políticamente “mareados” como nosotros, eligen una Asamblea Nacional que de verdad represente sus intereses, y ponen en jaque al tarugo que dirige Venezuela a nombre de los Castro, y que ahora se preocupa demasiado, junto al resto de su pandilla de ignorantes, no solo porque pueden perder el poder, sino porque pueden terminar en la cárcel, como bien merecen, no por socialistas, bolivarianos o revolucionarios, sino por malversadores, corruptos, ladrones, asesinos, narcotraficantes y farsantes.
Y los bolivianos, tan aparentemente ajenos a estos tejemanejes, desactivaron la gran conspiración del referéndum gestado por Evo Morales y su “mentor” el vicepresidente Álvaro García Linera para perpetuarse en el poder con la reelección indefinida a partir de 2020. Aunque los resultados definitivos no están todavía, la repulsa de los votantes a la perpetuación de Morales es irreversible. No hubo sorpresas de última hora con los votos rurales, y si el gobierno respeta los resultados, como parece que hará, al terminar su mandato Evo Morales deberá hacer sus maletas y actuar desde la oposición, hablar incoherencias, movilizar cocaleros, y quizás pretender regresar al poder tras un período presidencial a cargo de otro gobernante, pues aparentemente eso no lo prohíbe la actual constitución.
Entonces, aunque en Punto Cero no se hayan enterado, y en La Rinconada no quieran hablar de eso públicamente, es evidente que la estrategia del Foro de Sao Paulo, que funcionó durante casi veinte años, es actualmente tan sólida y promisoria como el casco del Titanic después de chocar con el iceberg.
La aparentemente más sólida pata de la mesa socialista del siglo 21, Cuba, se prepara entre temores del régimen y expectativas de la población a recibir al presidente Barack Obama. No le hace gracia a la camarilla de La Habana, pero con Venezuela haciendo agua, el turismo que se resiente por el virus del Zika, el petróleo bajando de precio diariamente (lo que afecta las exportaciones cubanas), inversionistas importantes con pies de plomo antes de arriesgar sus millones en aventuras cubanas nada claras y con pocas garantías, los precios de los alimentos para importar cada vez más caros, y europeos, rusos, chinos, árabes y japoneses dispuestos a prestar algún dinero, pero no a dejar de cobrarlo en tiempo, quienes en La Habana anuncian un socialismo próspero y sustentable tienen que agarrarse al clavo caliente del “imperialismo” y tratar de convertir a EEUU en el norte revuelto y brutal que los mantenga.
Hubo un ALBA hace años que creó ilusiones de invencibilidad y eternidad “socialista” como si fuera un amanecer. Pero el agua, como siempre, va cogiendo su nivel, y la Tierra sigue girando. Por eso ahora va llegando, como en la canción de The Platters, la hora del crepúsculo.