Esperamos que no le siga lloviendo a Obama


Uno se pregunta: ¿Por qué Raúl castro no fue a recibir al presidente al aeropuerto?/Cuba Net
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NUEVA YORK, Estados Unidos.- Al Presidente de los Estados Unidos lo cogió un aguacero, no bien  descendió por las escalinatas del avión Air Force One, que lo condujo a tierra cubana.
Pero éste no fue el único chapuzón que recibió el mandatario estadounidense: También fue recibido por el canciller, Bruno Rodríguez, en vez del “presidente” cubano.

¿Por qué Raúl Castro no fue a recibir a Obama al aeropuerto, como lo ha hecho con otros ilustres visitantes, como lo han sido últimamente el Papa Francisco y el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa Kirill?  Pareciera ser una de las preguntas que todo el mundo se está haciendo dentro y fuera de Cuba en este momento.
Otra de las interrogantes es: ¿Cuál fue el propósito del gobernante cubano de no concurrir al aeropuerto?
¿Ha sido un desaire premeditado  y “una falta de respeto”, como lo señaló el precandidato republicano a la Presidencia de  Estados Unidos, Donald Trump?
Para las respuestas habrá que esperar las declaraciones de los jefes de protocolo de Estados Unidos; y especialmente las explicaciones que va a dar el gobierno de La Habana al incidente.
Hay quienes ven esta actitud de Raúl Castro como una manera de demostrar que él es el que manda, incluso en el protocolo.
Otra explicación podría ser la ambivalencia de Castro quien necesita el aporte financiero de Estados Unidos, pero no fue al aeropuerto, como una forma de apoyar a los integrantes del gobierno de La Habana, como el canciller Bruno Rodríguez,  que no quieren ceder en lo más mínimo frente a Washington, ni siquiera darle un cálido recibimiento al visitante y su comitiva, pese a los letreros de bienvenida sembrados en sitios estratégicos de la capital cubana.
Mucho se va a decir, de ahora en adelante. Y la Casa Blanca va a tratar de aminorar el impacto negativo, destacando cada uno de los puntos del programa de actividades que se inicia este lunes.
Sin embargo, nada borrará la falta de presencia del gobernante cubano a la bienvenida de Obama. Bien pudiera haber sido ésta una bengala  que demuestre una vez más que el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos es pura fórmula y se usa a regañadientes sólo por los beneficios monetarios que aporta al régimen de la Habana.