Estados Unidos en los extremos

Por Zoé Valdés/Libertad Digital
¿Quedará Estados Unidos entre dos extremos en sus próximas elecciones presidenciales? Al parecer es lo que toca. Todo el mundo habla del extremista Donald Trump. Por cierto, sobre su emblemático populismo escribí ayer. También mencioné su lado antirracista. No sólo tuvo una novia mulata, como se ve en las fotos que ilustran el post, además es conocido que fue Trump quien ayudó a Arsenio Hall y así loreconoce el propio Hall, además de que entre los que se ocupan de su campaña se destaca el mestizaje, gente venida de todas partes. De modo que seguir acusando a Trump de racista es otra de las falacias inventadas por la extrema izquierda y por la prensa, así como por personalidades, el mismísimo Mario Vargas Llosa se equivoca, que no se cansan de repetir y repetir semejante tontería.

A Trump podemos distinguirlo por payaso, populista excesivo, y ya solamente eso impone terror. Sus maneras son desagradables, la violencia de su discurso es inaceptable. No puedo imaginarlo como un buen interlocutor internacional. Da la sensación de que Trump quiere lograrlo todo por su plata, que la tiene, y por sus bolas (bajas), de lo que también presume. Al parecer así le ha ido bien en sus reality shows, aunque no tan bien en su tristemente célebre Trump University y tampoco en su tan esperada declaración de impuestos, que todo el mundo ansía conocer, tenga el volumen que tenga. O sea, nos han restregado tanto todo lo malo que tiene Trump que no sólo lo asumimos como el mal mayor, además apenas nos detenemos a analizar el otro extremo.
Vamos a ver, ¿a quién tenemos en el otro extremo? A otra extremista, Hillary Clinton, la eterna militante comunista disfrazada de socialista. Olvidado el escándalo sexual de su marido y expresidente con Monica Lewinsky, en el que ella salió bastante mal parada frente a las feministas, la señora Clinton acumula en su haber varios cadáveres mal enterrados, contando el del embajador estadounidense en Bengazi, y por otra parteel affaire de los emailes. No sólo su imagen deja mucho que desear, aunque también la de Trump, ambos parecen dos anticuados moldes salidos de un descolorido puré de zanahorias, además su voz de cacatúa es insoportable, y más insoportable es el discurso estéril con el que intenta camelar a sus seguidores. ¿Se imaginan ustedes el tener que soportar su tono voz y sus mentiras comunistas durante cuatro años más? Como cuando la semana pasada se preguntó a sí misma en público dónde estaba Bernie Sanders cuando ella hablaba ya de la reforma de la salud en los años noventa. Bueno, un video demuestra que Sanders estaba muy cerca, nada más y nada menos que detrás de ella. Ya con Obama y sus mentiras Estados Unidos ha tenido de sobra.
Y ahora que menciono a Sanders, miren lo que este señor expresaba en los años ochenta acerca de la dictadura totalitaria de los Castro. Sin que nadie se lo llevara preso, desde luego. Bueno, Hitler y Stalin también adoctrinaron a los niños y las juventudes alemanas y rusas.
Con estos truenos será muy difícil votar en las elecciones presidenciales en Estados Unidos, pero como decía al inicio, es lo que toca en un país, y en un mundo, que prefiere adormecerse el cerebro con las Kardashian antes que enriquecerse el espíritu con Walt Withman. Lo que trajo el barco.