Miami surrealista: analistas y estrategas


La verdad que este artículo no tiene desperdicio, una pluma fina pero fuerte, la verdad en 3 minutos de lectura. Entonces, ¿cómo es la cosa? Analice usted, tal vez esto le de alas para aprender a conectar el cerebro antes de echan andar la lengua. MB
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Elecciones primarias en Florida, viaje de Obama a Cuba/Cuba Encuentro

Eugenio Yáñez, Miami | 17/03/2016 1:09 pm


Esta semana Miami ha expresado su surrealismo a un nivel que hubieran envidiado André Bretón, Tristán Tzara o Salvador Dalí.
La prensa escrita y las emisoras de televisión y radio, con muy honrosas excepciones, han competido rabiosamente por lograr la mayor cantidad de absurdos por párrafo o por minuto de transmisión, todas con algo en común: ignorar la realidad para pretender imponer determinados puntos de vista.
Hablemos primero de las elecciones primarias en Florida, y comencemos declarando solemnemente que cada quien tiene derecho a apoyar al candidato que desee, y a defenderlo en la batalla por triunfar en las elecciones que se realizaron el martes 15.

Dicho esto, importa señalar también que nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a presentar opiniones y preferencias como “periodismo objetivo” bajo disfraces de “analista” o “estratega” de cualquiera de los dos partidos fundamentales de EEUU.
El mismo día de las elecciones, por ejemplo, un programa de televisión sacó las cámaras a la calle para “preguntarle al pueblo” quién ganaría las primarias republicanas. Y, ¡sorpresa! todos los entrevistados se manifestaron a favor del mismo candidato, que no fue precisamente el que ganó. ¿No encontraron a nadie “del pueblo” con opiniones diferentes? En Granma o Juventud Rebelde eso es normal, pero en Estados Unidos no.
Esa misma tendencia se manifestó en preguntas que se hacen a los televidentes para que interactúen a través de las redes sociales, aunque se les advierte que no se trata de una encuesta científica. Lo interesante en este caso es que la forma en que se diseñan muchas preguntas condicionan las respuestas: si ante una pregunta se ofrece seleccionar entre dos posibles respuestas, y se ignoran otras también posibles, los resultados que se obtendrán vendrán condicionados por la forma en que se preguntó, y otras opciones plausibles brillarán por su ausencia.
Casi en las vísperas de las primarias republicanas en Florida, cuando prácticamente todas las encuestas indicaban una mayoría abrumadora para uno de los contendientes, que no era el favorito del patio, comenzó a cuestionarse la fiabilidad de las encuestas, que es una forma más “civilizada” de matar al mensajero cuando el mensaje no agrada. Casi nadie tuvo en cuenta que esas encuestas no las hacían un par de improvisados mientras tomaban chocolate con churros, sino prestigiosas instituciones que han vivido y viven, precisamente, de realizar encuestas y predecir resultados con excelentes niveles de aproximación, y ampliamente reconocidos por quienes estudian sus resultados. “Detalles” de ese tipo no cuentan en el surrealismo.
Entonces, naturalmente, al llegar la realidad los resultados de las primarias republicanas en Florida pusieron en evidencia a agoreros y mercachifles de feria, y demostraron una vez más que Florida no es solamente el condado Miami-Dade. Así que ahora habría que buscarse otro tema para marear la perdiz.
Por consiguiente, ya se comenzó a hablar atropelladamente, mucho más aún, del viaje de Barack Obama a Cuba. Y a acusar al Presidente de traicionar al exilio, como si él fuera exiliado o hubiera prometido a los exiliados derribar a cañonazos la dictadura de los hermanos Castro.
O reprocharle que defienda los intereses de EEUU por encima de los de los cubanos. Aunque si en realidad lo hiciera así estaría traicionando a EEUU, pero el surrealismo no pierde tiempo en “detalles” como esos.
Algunos proponen, apoyados en opositores cubanos, o apoyándolos a ellos, agendas de trabajo para el presidente Obama en Cuba que parecen diseñadas por marcianos: que visite los fosos de La Cabaña donde fueron fusilados tantos cubanos durante los primeros años de la llamada revolución. Que visite la sede de Las Damas de Blanco en Lawton o el parque en Miramar donde se producen las golpizas dominicales que ya, lamentablemente, se han hecho costumbre. Que visite en Cuba a personas ¡que actualmente residen en Estados Unidos! O que se reúna con opositores y disidentes e ignore al Gobierno cubano que, gústenos o no, controla el poder en Cuba.
Y vuelven a criticar por ineficaces y por “ignorar el dolor de los cubanos” las últimas medidas dictadas por el Gobierno de Obama esta misma semana, que flexibilizan más aún las restricciones del embargo y posibilitan muchos más viajes de americanos a Cuba y más facilidades para empresas americanas en la isla y para cubanos en Estados Unidos.
Sin plantearse seriamente que todas estas medidas, y la propia visita de la próxima semana, todo antes que se realice el circo-aquelarre llamado VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, quita octanaje a la perpetua cantaleta del régimen de que las medidas de Obama resultan “limitadas” y que debe eliminarse totalmente “el bloqueo”, y tendrán más tarde o más temprano un efecto de comején dentro de la dictadura.
Todo esto pone en una situación cada vez más difícil al régimen ante la opinión pública y los gobiernos del mundo, cosa que a La Habana no le preocupa demasiado mientras no afecte la posibilidad de obtener recursos. Y ante su propio pueblo, cosa que tampoco le importa en lo más mínimo mientras pueda mantenerlo hambreado y aterrorizado. Pero también ante sus propios militantes, alabarderos, burócratas, y toda la nomenklatura, que son en definitiva quienes perpetran el control y la represión sobre la población, y esos personajillos “de la vanguardia” cada vez creen menos en historietas y promesas de “líderes históricos” con un pie en la funeraria y otro en el cementerio.
Y, de nuevo, todos tienen derecho a sus propias opiniones y a expresarlas sin temor a represalias, pero no a venderlas como criterios de “analistas”, “estrategas” o “líderes” sin resultados demostrados o capacidad de convocatoria ni para emocionar a nadie más allá de a su familia y tal vez a su perrito.
De manera que Miami, según lo visto hasta ahora, aparentemente sigue encantada cuando le pasan gato por liebre, por lo que parece condenada a cien años de surrealismo.
Y como solamente van 57 hasta ahora, faltarían 43 más todavía.