NO DEBIO DE MORIR, PERO VIVE.


Por Angel Calzadilla

En el centésimo vigésimo primer aniversario de su partida, hoy está mas vigente que nunca el pensamiento del Apóstol de Cuba, de profundísimas convicciones y supremo arraigo patriótico como ningun otro de su condición, género y estirpe ciudadana. En José Martí siempre he visto al maestro y al amigo que he querido tener desde que a muy corta edad me inculcaban leer su prosa para niños y su poesía, no importaba de cuál fuera la que tocaba leer ese día, ya me era familiar su imagen y figura y lo presentía como si me estuviera observando desde un rincón de la habitación para asegurarse que su legado estaba siendo de utilidad. Cosas de la imaginación que solo concebimos por algún divino motivo en nuestras primeras estadías de vida .

Inexplicablemente y a pesar de ser el mas sabio y el mas íntegro de todo cuanto ha nacido en el terruño, es hoy prácticamente el mas olvidado dentro y fuera de Cuba, muy a pesar de su imagen en monumentos y bustos. Tan olvidado e irrespetado hasta en el acto de haber sido blasfemado al considerársele el "autor intelectual" de una accion terrorista contra un cuartel del ejercito en la Cuba republicana, y ese pueblo que debiera de haberse rebelado contra semejante infamia, le aplaudió la frase al energúmeno y sangriento tirano que aún despues de 57 eternos años , le sigue esclavizando y hasta sodomizando para poder llevarse un bocado de alimento a la boca y han preferido vestirse con la imagen de un extranjero asesino de cabellos largos y barba hirsuta en sus pechos , exhibiéndose por todas partes del Mundo , como si fuera el "summun" de la identidad cubana.
Cuando Martí en su pensamiento expresó literalmente que " somos libres pero no para vivir ni dilapidar del trabajo creado y sostenido del espiritu del pueblo y de sus asociaciones políticas", hoy miro a mi alrededor y observo los acontecimientos de extrañas movidas que se entremezclan con agendas políticas oscuras que legitimizan cada día mas el oprobio en la patria de Martí, perpetrados nada mas y nada menos que por hijos de la patria del Apóstol, viene a mi mente la frase musicalizada en una cancion en la que dice "Martí no debió de morir, ay! de morir". Solo atisbo a decir en respuesta a esa frase de dolor:
Descanse usted Apóstol, yo sé que usted no está muerto, usted vive. Quizas algún día otras generaciones venideras de cubanos , en un par de siglos mas, le respetaran y le honraran como usted merece. Mientras tanto, siga observando a aquellos que leen de su legado, como cuando yo le percibía en la medida que le leí.
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