Francia, al límite


Por Zoé Valdés/Libertad Digital
No se puede más, los franceses están al límite. Este gobierno no ayuda, cada vez va para peor. Es un gobierno perdido, desconcentrado. Es todo lo que se oye en las calles. Más movilizaciones costosas para inmovilizar todavía más a un país que se dirige de cabeza a la ruina. Huelgas de transporte, huelgas en el sector de las refinerías. Amenazas también con recortes eléctricos. Pronto estaremos al nivel de Cuba y Venezuela, me comenta un vecino parisiense. Sonrío y pienso que mejor me callo. Lo que es no saber, y sobre todo, no padecer. Lo que significa que le pisen el callo a uno por un ratico.

Por fin el "Cluster" Marítimo Francés retoma la actividad tras una semana de cesantía debido a los movimientos sociales contra la Ley El Khomri por la reforma de la Ley del Trabajo. Vaya, al menos una esperanza aquí, aunque otra puerta se cierre allá.
Sin embargo, desde la Secretaría de Estado del Transporte confirman que las reservas petroleras están al mínimo, se habla de tres días destock como máximo. Los sindicatos hacen un llamado a la razón frente al bloqueo de las refinerías, pero ni ellos consiguen producir un efecto de concientización. Cinco refinerías de Total en Francia se encuentran en paro completo o parcial en lo que es el mayor enfrentamiento a la Ley del Trabajo. Los trabajadores se han vuelto locos o están más que hartos, me comenta un periodista. Creo que todo va más allá del hartazgo. Roza lo suicida.
Hasta los periódicos brindan consejos a los usuarios de cómo reducir el consumo de carburante, y los parisinos todavía incrédulos se preguntan cómo hacer en caso de que les recorten la electricidad. Siendo cubana estoy entrenada en esos menesteres, entonces aconsejo en mi entorno de comprar la mayor cantidad de velas posibles. No tienen que ser perfumadas, les aclaro, sí, porque vaya usted a saber.
A mi, frente a todo este desbarajuste, me entra como una especie de risa nerviosa. Sobre todo cuando leo que "las organizaciones patronales estiman que el derecho a huelga no puede tener como única finalidad sembrar el desorden". Y continúa: "Frente a esta situación el Estado se reserva el derecho de vigilar por el respeto al derecho y de tomar las medidas que permitan garantizar por el interés general, el derecho a circular libremente y a trabajar". A trabajar, y de esto es de lo que se trata, precisamente, del derecho a trabajar, a ganar su dinero, a vivir de su trabajo. ¿Y qué es lo que hace el gobierno precisamente? Pues todo lo contrario a garantizar ese derecho.
Y mientras la serpiente se muerde la cola en Francia, me da por pensar, de manera quizá no tan exagerada, que por un tín a la maraña esto sería comunismo con Chanel Nº 5.