Sobre el “Holocausto Cubano”


¡Prohibido Olvidar! MB
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Sobre las cifras reales de muertes ocurridas responsabilidad del régimen instaurado por Fidel Castro/Cuba Encuentro
Jorge Dávila Miguel, Miami | 23/05/2016 10:16 am


Hace unos días un lector me dijo que yo era un “Cuban Holocaust Denier”. Pero no porque fuera un cubano que negaba el Holocausto judío, sino porque era un cubano que negaba el “Holocausto Cubano”. Lo provocó mi última columna publicada aquí en CUBAENCUENTRO[1] el pasado lunes 16. En ella se mencionaba a un cierto sector ideológico exiliado que admira a Franco y Pinochet y dice que el mejor comunista es el comunista muerto. La columna también citaba el término “holocausto cubano”, que iba entre comillas, como es natural. Ese fue el pecado. Lo simpático es que la nota no buscaba negar una Shoa criolla, aunque dicha idea mereciera ciertamente la ironía, puesto que la comparación del drama cubano con el Holocausto judío es sustancialmente desproporcionada, intrínsecamente dañina y moralmente lamentable.

No solo el “Holocausto Cubano” era una realidad —aseguraba el airado lector— sino que era incluso más grande que el Holocausto judío. Esta era su matemática: como Fidel Castro había aniquilado a 104.000 cubanos de una población de 6,6 millones de habitantes y Adolfo Hitler había aniquilado a 170.000 judíos alemanes de una población de 67 millones de habitantes[2], Castro había asesinado, proporcionalmente, “siete veces” más personas que Hitler dentro de sus respectivos países. Las fuentes del lector eran el Archivo Cuba[3] para las 104.000 víctimas cubanas y The Holocaust Encyclopedia[4] para las 170.000 víctimas judías. Otros foristas se rieron a teclado batiente de la vehemencia con que dicho lector banalizaba el horror del exterminio y le respondieron entre el estupor y la sorpresa. El Archivo Cuba, cofundado por el Dr Armando Lago, ya fallecido, y María C. Werlau —su actual directora ejecutiva— en 2001, compila un registro de muertes y desapariciones por causas políticas suscitadas por la Revolución cubana. Dicha información se recoge y disemina con fines académicos y de conocimiento público.
No es raro que las cifras producto de conflictos políticos y bélicos se exageren. Por ejemplo, la Guerra Civil española nunca llegó al millón de muertos proclamados tras la victoria de Francisco Franco; ni la dictadura de Fulgencio Batista se cobró aquellas 20.000 vidas, como publicó la Revista Bohemia al triunfo revolucionario del 59.
Por eso tampoco es raro que cuando uno pregunte usualmente en Miami cuantas muertes han provocado los hermanos Castro en sus 57 años de gobierno, nos miren con cara de consternación y generalmente respondan “por lo menos cien mil”. Esta fue más o menos la respuesta que obtuve entre siete u ocho personas a las que se los pregunté después de las matemáticas de aquel lector, y por eso me decidí ir directamente a Archivo Cuba, la organización exiliada que citaba el lector, para encontrar cómo se desglosaban las muertes de 104.000 personas bajo el castrismo en todos estos años.
Y allí encontré el último informe[5] de la organización, titulado Muertes y desapariciones documentadas causadas por la revolución cubana Actualización del 31 de diciembre de 2015 (trabajo en desarrollo), que como su nombre indica, contiene la información buscada. Allí estaban las cifras, aunque diferentes a las del lector indignado.
Desde el primero de enero de 1959 hasta el 31 de diciembre de 2015 Archivo Cuba ha documentado 7.062 muertes atribuidas al Gobierno cubano.
Desde el 10 de marzo de 1952 hasta el 31 de diciembre de 1958, las Muertes y desapariciones atribuidas al régimen de Batista fueron 1.182.
Desde el 10 de marzo de 1952 hasta el 31 de diciembre de 1958, las muertes causadas por los rebeldes cubanos fueron 339.
Por su parte el Gobierno cubano tiene como cifras oficiales las siguientes: 3.478 muertos y 2.099 discapacitados por ataques de grupos anticastristas tanto en el territorio nacional como en el extranjero.
Conversé con María C. Werlau. Quise aclarar varios aspectos sobre las víctimas en el informe arriba citado. Werlau me dijo además que el principal objetivo del proyecto es documentar apropiadamente las muertes en esos tres periodos para establecer la verdad histórica y que no comprende cómo ni por qué hay personas que “incluso siendo muy inteligentes y preparadas”, lo exageran todo, “eso no es nada bueno. Lo he dicho muchas veces”.
Para algunos será difícil aceptar las verdaderas cifras de Archivo Cuba, mientras otros lamentarán que no hayan muerto tantos cubanos como les haría falta.