¿Masacre islamista o crimen pasional?


Por Zoé Valdés
Libertad Digital
Tras la reciente masacre ocasionada por un estadounidense de origen afgano en la ciudad de Orlando, en Estados Unidos, las manipulaciones políticas han comenzado a proliferar. La primera, en la propia voz del presidente Barack Obama, que se ha referido al sangriento acontecimiento como un hecho de terror y de odio sin mencionar claramente que ese terror y ese odio provienen del terrorismo radical islámico. Veamos:
Omar Seddique Mateen invadió la discoteca Pulse en Orlando; mientras lo hacía y masacraba a los asistentes, tuvo tiempo de llamar al 911 y contar a la policía lo que estaba efectuando, además se identificó como lo que era: un soldado a las órdenes del Estado Islámico. Más tarde, cuando ya se había consumado el horror, el propio Estado Islámico confirmó que Omar Seddique Mateen era uno de sus soldados. ¿Quieren más?
Nadie ignora a estas alturas que el islamismo radical tortura, decapita, lapida, en una palabra, asesina, a todos aquellos que ellos consideran infieles. Sus principales víctimas son las mujeres y los homosexuales. A los homosexuales los lanzan vivos desde las azoteas de los edificios, los ahorcan o decapitan en plazas públicas, las imágenes abundan en los videos de You Tube. Son homófobos, claro que lo son, pero no solamente.
Siendo todo lo violentos que son, para un soldado del Estado Islámico una de sus principales dianas sería un homosexual, como también lo sería un judío (recuerden la masacre en el colegio judío de Toulouse, donde el terrorista no vaciló en disparar a la cabeza de los niños, y la matanza en el museo de Bélgica). Los islamistas odian el modo de vida occidental, pese a que algunos han nacido y se han criado dentro de ese modo de vida, como es el caso de Omar Seddique Mateen, captado por el Estado Islámico a través de internet, según diferentes versiones.
El odio es su motivación mayor. Es la razón por la que atentaron en París contra Charlie Hebdo, contra el teatro Bataclán y contra varios bares y restaurantes, en diversas ocasiones, sembrando el terror. Odio a Occidente inoculado por unos bárbaros.
En Estados Unidos, Donald Trump salió enseguida a condenar el islamismo radical, lo que me parece muy justo, pero al mismo tiempo, en la forma en que lo hizo lo considero fatal y digno de oportunismo. Un futuro presidente, como él mismo se ve, no se dedica a tuitear frenéticamente, en lugar de a analizar y dedicar palabras a las víctimas de manera serena mediante una conferencia de prensa. No, hizo todo lo contrario, agarró la escoba y barrió esa matanza a favor de su campaña electoral. Ahí no hay humanismo, ahí hay oportunismo.
Por otro lado, Hillary Clinton, al igual que Obama, se ha parapetado detrás del asunto de la venta de armas sin denunciar el origen islamista del acto de terror. No obviemos el papel monetario que juega Arabia Saudita en la campaña de Clinton. Bien, en Francia las armas están prohibidas, lo que no impidió a los criminales islamistas pertrecharse de un buen arsenal de metralletas, granadas y explosivos y cometer sus crímenes. Hace apenas unas horas un islamista entró en la casa de un policía francés y acabó con su vida asestándole siete puñaladas, también mató a su esposa. ¿Su arma? Un cuchillo. Y me pregunto yo, ¿habría también que impedir la compra de cuchillos? ¿Habría que prohibir el vuelo de los aviones dado que el 11-S se produjo porque unos terroristas estrellaron unos aviones usándolos como armamento contra los edificios más importantes de Estados Unidos, ocasionando más de tres mil muertes?
Pero ahora viene lo mejor. Se empieza a especular con que el asesino de Orlando era probablemente gay. ¿Y? Eso no quita que fuera un extremista islamista, como lo es su padre, quien por cierto debiera estar ahora mismo encarcelado por su instigación en contra de los homosexuales, lo que hacía abiertamente en un programa televisivo. Por otra parte, que Omar Seddique Mateen hubiera asistido en varias ocasiones a la discoteca Pulse acompañado de su mujer no quiere decir que fuera gay, podría querer decir que, como soldado del Estado Islámico, estaría estudiando detalladamente el lugar para poder cometer sin ningún fallo su fechoría. ¿No es lo más lógico?
Me extraña y me disgusta que la comunidad gay y los musulmanes no salgan masivamente a condenar el islamismo radical, y que inclusive algunos se pongan de parte de la versión disparatada de que el islamista era gay. Por que entonces, ¿de qué estamos hablando aquí? ¿De un crimen pasional entre gais?
Los que se ponen muy bien puestos los pantalones para condenar otras religiones se los bajan muy fácilmente antes de enfrentarse al extremismo islamista. La corrección política no salvará a nadie, y, lo que es peor, la extrema corrección política es lo que ha permitido el ascenso de personajes como Donald Trump, sin ningún bagaje político, como también aquí en Francia ha asegurado el incremento de votantes de Marine Le Pen.
En cuanto a Obama, debería devolver el Premio Nobel de la Paz, durante sus mandatos ha habido más violencia que en ninguno, durante su último mandato ha hecho las paces con dos de los principales guerreristas y criminales que ha parido la inhumanidad, y todavía sigue con el cuentecito de la venta de armas, sin mencionar el verdadero cáncer actual: el islamocomunismo