Investigación estadounidense considera que la política migratoria hacia la Isla tiene que cambiar

El Consejo de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos (COHA, sus siglas en inglés) ha cuestionado la legitimidad de la actual política migratoria hacia Cuba y ha pedido a la próxima Administración estadounidense considerar un cambio de las leyes que califica como injustas para otros emigrantes de la región.

Según una investigación desarrollada por la entidad independiente, "la normalización de lasrelaciones entre Washington y La Habana se correlaciona directamente con el aumento en el flujo de cubanos a los Estados Unidos".
Recuerda que desde octubre de 2015 más de 4.300 cubanos han tratado de emigrar a los Estados Unidos por vía marítima, un éxodo que vincula con el "temor a un posible cambio en la política migratoria de Estados Unidos" que limitaría el fácil acceso al país para los isleños.
El estudio considera que "a la luz de las cambiantes relaciones y el creciente número de emigrantes, ha llegado el momento de que los Estados Unidos considere seriamente cambiar su política migratoria hacia Cuba".
Para los investigadores de COHA, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 y la política de pies secos/pies mojados, "que se originaron al calor de una política bien intencionada en la era de la Guerra Fría, ahora representan una injusticia para otros emigrantes que sufren violencia y opresión en otras partes del mundo".
Recoge que últimamente las vías utilizadas por los cubanos para llegar a Estados Unidos se han diversificado, a pesar de que el viaje por mar sigue siendo la más común y tradicional. En ese sentido rememora las recientes crisis migratorias suscitadas en Centroamérica en las que se han visto implicados varios gobiernos como Costa Rica, Panamá o México.
"Tras un examen minucioso, la política migratoria hacia Cuba, de 50 años de edad, es deficiente en varios aspectos", apunta en sus conclusiones la investigación de COHA.
"En primer lugar da a los cubanos una ventaja segura frente a otros emigrantes de América Latina, ventaja que The New York Times ha llamdo 'Privilegio Cubano'", cita.
Defiende que la Ley de Ajuste Cubano "tuvo una base legítima", pues las personas deben recibir asilo cuando sus vidas se vuelven inviables, bien a consecuencia de la penuria económica o de la represión del Estado.
Sin embargo, lamenta que ello "implica que solo los cubanos merecen una promesa automática de asilo en Estados Unidos, mientras que a otros emigrantes que enfrentan condiciones igualmente o más peligrosas en sus respectivos países se les dificulta el proceso para obtener el asilo y estatus de refugiados".
"El privilegio de Cuba perpetuado por estas políticas claramente discrimina a los extranjeros procedentes de otros países de las Américas que buscan asilo en los Estados Unidos", declara.
Igualmente señala que la vigencia de estas leyes pone en duda la legitimidad del Gobierno de Cuba en el ámbito internacional. En tal sentido explica que en 1966, "Estados Unidos promulgó su política de asilo sobre la base de que el Gobierno autoritario cubano oprimía a su pueblo".
Al calor de la reciente mejora de las relaciones entre Washington y La Habana en el año 2014, el COHA considera contraproducente "el hecho de que estas leyes sigan vigentes" ya que sugieren "que el gobierno cubano sigue siendo la misma fuerza opresora que una vez fue en 1966". En ese sentido, cuestiona que el Gobierno de Estados Unidos pueda ver al régimen cubano "bajo una luz nueva y favorable".
"Si Estados Unidos tiene la intención de tratar a (el Gobierno de) Cuba como un socio diplomático en el ámbito internacional, no puede seguir tratando a sus ciudadanos como sobrevivientes de un régimen maligno atrapado en la era de la Guerra Fría", argumenta.
"Aunque los ciudadanos cubanos todavía no gozan de altas cualidades de vida, la actual política migratoria de Estados Unidos sugiere fuertemente que los temores que enfrentan los cubanos son más legítimos que los mantenidos por los emigrantes de otros países de América Latina como Honduras o El Salvador", critica.
"Muchos argumentan que estas políticas deben permanecer intactas porque los ciudadanos de Cuba todavía sufren de violaciones de derechos humanos. Si bien esto es cierto, facilitar la emigración solo a los cubanos es injusto para otros ciudadanos de las Américas", agrega.
Por último cree urgente que la limitación de privilegios migratorios a los cubanos debe estar en la agenda política de la próxima Administración, "de manera que no haya emigrantes que reciban un tratamiento preferencial por parte de políticas anticuadas".