Documentos evidencian estrecha vigilancia del FBI sobre Cuba y el exilio en Miami

La publicación esta semana de documentos otrora secretos del FBI ofrece nuevos detalles sobre la atención estrecha que las autoridades federales estadounidenses prestaron a Cuba y la comunidad exiliada de Miami desde antes de la llegada de Fidel Castro al poder hasta el asesinato del presidente John F. Kennedy.

Según recoge el diario El Nuevo Herald, las más de 12.000 páginas de cartas, informes, recortes de periódico y fotos compilados durante más de 20 años y que comienza alrededor de 1955 muestran que el FBI observaba con interés el avance del movimiento contra el presidente Fulgencio Batista, preocupado de que en Miami aumentaba la cantidad de "gente de Batista", y expresó alarma ante un plan potencial para derribar el avión de Fidel Castro después de que el nuevo líder hiciera un viaje a Estados Unidos.
"Lo que es asombroso (es) la atención que el FBI prestó a los asuntos internos cubanos de rutina", dijo el historiador cubano Louis Pérez Jr., profesor de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
Expertos dicen que los documentos, obtenidos por la organización sin fines de lucro Assassination Archives and Research Center (Centro de Archivos e Investigación de Asesinatos), no parecen ofrecer muchos detalles nuevos sobre un período muy estudiado. Pero los intrincados detalles que revelan serán fascinantes para los aficionados a la historia de Cuba y del FBI. Disponibles para cualquiera que desee leerlos, los documentos demuestran la obsesión del FBI sobre Cuba y la comunidad exiliada en Miami, señala el medio miamense.
Por ejemplo, una sesión informativa del 24 de enero de 1959 al entonces director del FBI, J. Edgar Hoover, ofrece un vistazo amplio a la situación en la Isla tres semanas antes de que Castro tomara el poder en La Habana.
El documento menciona la oferta rusa de "fondos ilimitados" al nuevo Gobierno revolucionario, preocupaciones de que simpatizantes de Castro habían penetrado la comunidad cubana de Miami y se expandirían a todo Estados Unidos, y discute el papel  de Ernesto Che Guevara en la llegada de las fuerzas de Castro a La Habana.
En un cable del 13 de mayo de 1959 al Departamento de Estado, Hoover escribió que "elementos de Batista" habían reunido 1.000 fusiles y más de 150 ametralladoras en la zona de West Palm Beach, Florida, junto con dos cazas militares monoplaza F-51.
El documento cita un cable enviado una semana antes sobre un plan para usar los aviones con el fin de derribar el aeroplano de Fidel Castro en el regreso de su primer viaje a Estados Unidos después de tomar el poder, cuando se reunió con el entonces vicepresidente Richard Nixon.
"Las armas mencionadas en la comunicación de referencia fueron compradas por el exsenador cubano Rolando Masferrer y que un piloto estadounidense llamado (nombre censurado) o (nombre censurado) puede volar uno de los aviones a nombre de los elementos de Batista", escribió Hoover sobre el potencial plan.
Masferrer, exhombre leal a Batista y líder en el exilio, murió cuando le pusieron una bomba en su automóvil en Miami en 1975.
Los documentos ya habían sido dados a conocer, según el centro de investigaciones, con sede en Washington y que se especializa en el asesinato de Kennedy. Pero la versión publicada originalmente estaba fuertemente censurada, de manera que el centro presentó otra solicitud de información pública para otro juego de documentos, que dijo resultó en menos censura.
La versión menos censurada muestra que el FBI buscó información detallada sobre la situación cubana. En un cable del 16 de junio del 1959, por ejemplo, agentes reportaron que habían seguido la pista a la esposa de Batista, Marta, hasta la Suite 13D en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York.
Un contacto del FBI entonces se acercó a Marta Batista en un salón de belleza, donde, según el informe, la mujer pasó varias horas y habló sobre su esposo, quien cinco meses después de huir de La Habana no había llegado a Estados Unidos.
Ella "esperaba que llegara para ver a sus hijos antes de que fueran a estudiar", escribió el agente.
Una conclusión de los documentos, dijo Gregory Weeks, el editor de la publicación académica The Latin Americanist, es prueba de que el FBI había pasado mucho tiempo siguiendo la pista a rumores y reportándolos.
Es probable que los documentos desencanten a los aficionados a las conspiraciones sobre el asesinato de Kennedy, porque tienen poca información nueva sobre Lee Harvey Oswald, quien mató a Kennedy en Dallas, Texas, en 1963. No se ha descubierto evidencia de que Oswald estuviera controlado por la inteligencia cubana, como algunos sugieren.
"La gente ha estado hablando desde hace mucho de Oswald y su conexión con Cuba", dijo Weeks. "No digo que eso no sea interesante, pero no va a cambiar las relaciones entre (los gobiernos de) Cuba y Estados Unidos".
Pérez dijo que pasará algún tiempo antes de que los historiadores puedan analizar debidamente las miles de páginas de documentos para determinar qué tienen de nuevo y si hay algo revelador.
Señaló que aunque ese período ha sido estudiado a fondo, registros analizados anteriormente provienen en lo fundamental del Departamento de Estado. Los documentos del FBI ofrecerán a los politólogos otra fuente de material de estudio para cruzar esa información con la que ya se ha publicado, dijo.
"Si se está buscando una conclusión más amplia de esta información, no es aparente de inmediato", añadió Pérez.