El Callejón de Hamel lava la imagen racista de Alicia Alonso

El Callejón de Hamel, un conocido enclave artístico y de religiones afrocubanas de Centro Habana, nombró este miércoles "hija ilustre" a la exbailarina Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC).
Alonso, acusada con frecuencia de frenar la carrera de bailarines negros en la compañía que encabeza, se dio "un baño de popularidad" en el lugar, informó EFE.
Según el diario oficial Granma, los integrantes del proyecto la agasajaron con un toque de tambores, mientras bailarines folclóricos interpretaban danzas yorubas, y ella, sentada, seguía la música con los pies.
"Me han emocionado mucho y me cuesta trabajo hablar porque cuando yo siento algo lo demuestro con el cuerpo", dijo Alonso, citada por la agencia estatal Prensa Latina.
Entre turistas sorprendidos por cruzarse con ella, admiradores y curiosos, Alonso se convirtió en la primera personalidad en recibir la llave del Callejón de Hamel.
La directora del BNC iba vestida de rojo y llevaba turbante y pañuelo blancos, colores que identifican a Changó, cuya festividad se celebra el 4 de diciembre.
Ante Alonso —ciega desde hace años— y su esposo, Pedro Simón, los grupos Rumba Morena y Los Ibeyis bailaron danzas relacionadas con deidades como Eleguá, Changó, Oshún, Obatalá y Oyá, entre otros, con sus atuendos, los colores típicos y los pies descalzos.
"Estoy emocionado porque por primera vez nos visita esta mujer que ha hecho temblar al mundo con su ballet", la "dueña de todos los escenarios del mundo", afirmó el pintor cubano Salvador González, impulsor del Callejón de Hamel.
Fue el propio González quien entregó a la bailarina la llave del Callejón, labrada en plata y depositada en el interior de una caja pintada a mano por el artista en la que destacaba como motivo central un ojo, que es "símbolo de protección y cuidados, para alejar a las malas energías y atraer las buenas".
Alonso, quien cumplió el pasado 21 de diciembre 96 años, se despidió entre gritos de "Ashé".
Tal vez, para ella los bailarines del Callejón de Hamel están donde deben.
La exbailarina ha sido criticada con frecuencia por dirigir de forma caprichosa el BNC y frustrar las aspiraciones de muchos de sus integrantes.
Entre las acusaciones más polémicas que ha recibido ha estado la de racismo.
"Por negra nunca me dieron el papel de Giselle", dijo en 2009 la bailarina Caridad Martínez.
"Me dijeron que yo tenía unos rasgos muy duros para hacer Giselle, que no podía dar la fragilidad de una willi o la escena de la locura con mi pelo duro. Fue humillante, frustrante (…) De La bella durmiente solo me permitieron hacer el pas de deux del segundo acto. Tampoco bailé un Lago de los cisnes completo", añadió.
Otro bailarín que habría sufrido las consecuencias de intentar ascender en el BNC con el color de piel "equivocado" fue Carlos Acosta.
En junio pasado las autoridades culturales de la Isla impidieron la presentación de sus memoriasSin mirar atrás, debido a las acusaciones que contendrían contra Ballet Nacional y Alonso.
Según la crítica de ballet Isis Wirth, en el libro Acosta cuenta que recibió una invitación del Houston Ballet, justo cuando se sentía deprimido en el BNC, al que se había incorporado luego de haber sido primer bailarín en el English National Ballet.
"En la compañía cubana, Acosta, ya ganador de dos Grand Prix, el de Lausanne y el de París —los más prestigiosos—, no fue aceptado sino como 'solista', cuatro categorías por debajo de la que ostentaba en la agrupación inglesa", comentó Wirth.
Añadió que en una reposición de Edipo rey, en la cual Acosta esperaba ser titular, le adjudicaron el papel del viejo que debe matar al personaje principal.
"Envejecido por el maquillaje y el vestuario, los demás bailarines lo chiquearon diciéndole que se parecía a Celia Cruz. Carlos se sintió humillado. Lo peor: sabía que pasarían muchos años hasta que pudiese bailar Giselle", señaló Wirth.
Como muchos otros, Acosta terminó bailando los mejores años de su carrera fuera de Cuba.