Esperan dureza con Cuba y pragmatismo con Venezuela


Durante el año de campaña por la presidencia de EEUU, Trump mencionó superficialmente a Venezuela. Sobre Cuba, la nueva Administración puede revertir todas las negociaciones que hizo Obama/Diario Las Americas

Apenas ha pasado una semana desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, pero con cada orden ejecutiva firmada envía un claro mensaje de que sus políticas continuarán el discurso de su campaña. Sin embargo, no se vislumbra cómo será su política exterior, ni su agenda con Latinoamérica, siendo Cuba y Venezuela los países con mayor distanciamiento pero a la vez mayores vínculos, después de México.
Durante el año de campaña por la presidencia de EEUU, Trump mencionó superficialmente a Venezuela pero ha postulado como su secretario de Estado a un hombre que conoce muy bien al Gobierno chavista. Rex Tillerson, exCEO de Exxon Mobil, vivió en primera persona la ola de nacionalizaciones que llevó a cabo Hugo Chávez, siendo directamente afectado por dichas políticas en 2007.
Tillerson -ratificado por el Senado con 56 votos a favor y 43 en contra- durante la audiencia en el Congreso, hizo énfasis en la necesidad de liberar a los presos políticos del Gobierno de Nicolás Maduro, la defensa de los derechos humanos, y buscar con alianzas en la región para lograr un Gobierno de transición en el país. Aunque muestra claramente que conoce a Venezuela mucho más que Trump, no es él quien define las políticas; por ello, Felix Arellano cree que el actual Presidente estadounidense trae gran incertidumbre a la región, incluyendo Caracas.
Adicionalmente, Arellano advierte que Trump no es un político clásico y prevé que la relación entre EEUU y Venezuela será pragmática y de negocios.
Con la presidencia de Trump, el experto vaticina dos opciones con Venezuela: retomar el envío de un emisario como el diplomático Thomas Shannon, que busque liberar a los presos políticos, que allane el camino para convocar elecciones, y permitan un canal humanitario; o profundizar las sanciones contra funcionarios venezolanos por haber violado los derechos humanos, que llevó a cabo el presidente Barack Obama y que estarán en vigor hasta el 2019.
En paralelo, Maduro parece estar queriendo utilizar al presidente ruso Vladimir Putin como mediador, y defensor de la “revolución bolivariana”, pero aún es muy pronto para conocer la relación que habrá entre Washington y Moscú. Lo que sí descarta Arellano es que Trump tenga con Maduro la retórica de confrontación de George W. Bush con Hugo Chávez, porque ello solo fortalecería el discurso chavista.
El tema Cuba
Caso contrario es lo que vaticina para Cuba, y advirtió que el hecho de que Raúl Castro “se burlara” de Obama, desaprovechando la disposición a negociar podría poner el peligro el mantenimiento de relaciones diplomáticas y económicas con EEUU.
Trump puede revertir todas las negociaciones que hizo Obama en ese sentido, inicialmente ir eliminado la expedición de visas para los cubanos así como los vuelos hacia la isla. En ese mismo orden de ideas, Arellano descarta que el republicano reactive la ley de “pies secos, pies mojados“, porque va en consonancia con su discurso de mantener alejados a los inmigrantes y reducir su entrada al país.
Si no hay una señal de concesiones legales y seguridad jurídica para que haya inversión estadounidense en la isla, lo más factible es que Trump continúe con la política de embargo económico hacia Cuba.
“Puede haber una apertura económica que no tenga que ver con derechos humanos y libertad de expresión, aunque tal vez el Congreso pudiera presión en este sentido a Trump. Sin embargo los republicanos siempre han sido pro negocios, sin detenerse demasiado en el tema de los derechos humanos. A Trump no le importan los derechos humanos en Cuba ni en Venezuela“, sentenció el académico.
Energía sin control energético
En el caso de Venezuela, además de las relaciones diplomáticas existe un vínculo económico al ser el cuarto exportador de petróleo para EEUU, aunque para Caracas Washington es su principal socio comercial.
Entre las órdenes ejecutivas que firmó la primera semana como Presiente se encuentran dos destinadas a reactivar los oleoductos Dakota Access y Keystone XL, dos proyectos petroleros que habían sido suspendidos por Obama tras años de protestas y oposición de los activistas climáticos.
Aunque la exportación venezolana de petróleo y dichos oleoductos pueden convivir en el mercado estadounidense, la política energética del magnate avanzará en mecanismos energéticos sin ningún control ecológico, en el que se incluya incluso el fracking, lo que va a incidir en el mercado petróleo mundial. “No veo posible un precio del petróleo alto, con energía barata. Mientras haya más ofertas, el precio caerá, además la OPEP va a tener cada vez más un papel marginal en este sentido, y en esto sí se verá afectada aún más Venezuela“, acota el internacionalista.