¡Nunca se rindan!...


Escrito por Armando Pérez Roura    Martes, 04 de Abril de 2017 15:43   /Libre

Hay un tema que me encanta, cuando tengo que hacer un comentario como este, y es contar lo que me pasó el día que fui invitado a la capital de Gran Bretaña. Fui a ese viaje  en compañía de un gran cubano, un cubano que además de buen periodista era un escritor extraordinario, y un cantante que cultivaba también  ese arte, su nombre Ariel Remos, como saben ustedes me refiero a los cubanos exilados.


Ariel Remos fue toda su vida periodista del Diario Las Américas, que lo hacía casi todo en ese periódico, además iba a las funciones donde lo invitaban para cantar. Ariel llegó muy joven a Miami, tocaba y cantaba para su vida,  como exilado.  En ese viaje aprendí con Ariel muchas cosas, y desde luego yo también con mi experiencia le dije unas cuantas verdades, que él tuvo que aceptarlas.  Lo primero fue el viaje, era el primer vuelo de una importante aerolínea, que hacía desde Miami a Londres y ese vuelo duraba muchas horas.

Ariel y yo íbamos uno al lado del otro, y le dije, no pienses en lo malo y si te ayuda en algo vamos a pedir unos tragos, para no tener ese susto, de que el avión pueda tener problemas y así lo hicimos.  En este viaje fuimos recibidos por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Inglaterra, nos hablaron de cosas muy interesantes, lo primero que yo pregunté fue por el refugio donde Winston Churchill dirigió la guerra a nombre de su país la Gran Bretaña.

El refugio donde Churchill estuvo durante toda la guerra, queda al lado de Relaciones Exteriores, y hacia allí me llevaron, me mostraron los lugares donde él estuvo resistiendo, durmiendo, hablando, alentando y dirigiendo a ese pueblo, no fue fácil para un hombre como el, que le hicieran cargo de dirigir a la Gran  Bretaña, que fue bombardeada por los nazis, mientras Churchill esperaba y dirigía al ejército y a los ingleses.

Estimados amigos, Winston Churchill no aspiraba a un reconocimiento, aunque se los mereció todo por ser un gran líder, él y dos o tres más fueron los que dirigieron esa guerra contra los nazis, los problemas no terminaron cuando se acabó la Segunda Guerra, han seguido muchos problemas.

Ya Churchill era reconocido como lo que fue, un gran dirigente, no fue recordado como aquel hombre que tenía que enfrentarse en la Cámara con los amigos del tirano Adolfo Hitler, donde Hitler tenía cómplices, pero tenía a alguien que no creía en él y lo combatía, Don Winston Churchill.

Una vez la Universidad de Oxford le pidió pronunciar el discurso de la fiesta de graduación, para ese acontecimiento llegó con sus acompañantes habituales, un bastón y un sombrero de copa.  Mientras se aproximaba al podio el público le brindó un gran aplauso de aprecio.  Churchill, con pausado ademán calmó a la multitud, mientras se paraba firmemente delante de sus admiradores.

Luego colocó el sombrero sobre el atril.  Mirando directamente a la ansiosa audiencia, gritó con voz vibrante de autoridad: “¡Nunca se Rindan!”, transcurrieron algunos segundos.  Se alzó en puntas de pie y gritó nuevamente “¡Nunca se  Rindan!” “¡Nunca se  Rindan!”, sus palabras tronaron a través del auditorio.  Winston Churchill alargaba su brazo en busca de su sombrero, ayudándose con su bastón abandonó la tribuna.  Su discurso había terminado. Este fue el discurso más corto de la Historia.

Yo le digo a los cubanos de hoy, y a los venezolanos de hoy, y a todos los que están sufriendo por el Castro-Comunismo ¡Nunca Se Rindan!