por Juan A.Valdés César Del Blog de Juan A, Valdés
“Mutatio caparum”,… era llamada la solemnísima y espectacular ceremonia litúrgica en la que las Eminencias Reverendísimas de los Cardenales de la Santa Iglesia Romana eran sus protagonistas el día de la Resurrección del Señor en el cual los cardenales no se visten de rojo, sino de morado. Cambiando las capas forradas, de armiño moteado, por otras de seda encarnada. Y que estos usos ya no hemos visto, por la demolición de lo bello, de que fue víctima la iglesia, con los cambios litúrgicos, de los años sesentas, del siglo pasado…
Pero ocurre, que tal ceremonia, de cambio de capas, sigue ocurriendo, en una pequeña isla caribeña y común , …donde sus juglares y saltimbanquis, a fuerza de hambre, doble moral portan , y dardos de mentiras lanzan, pues si están en tierra de tiranía, ensalzan la torcida felonía, pero cuando se trata de comer,…se granjean contratos, en tierras de enemigo, para tener que llevar a la mesa, el resto del año, cambiando de capas, cuando les conviene … esos que se hacen llamar de buena fe, …y que no son ni buenos , ni tienen fe, más que poseedores, de su moral de girones…porque llaman a valientes mujeres , puñeteras, y ensalzan al octogenario dictador en su día , que lleva más de medio siglo, sangrando la propia tierra.
En tiempos, al menos teóricamente, más civilizados como los actuales, el lenguaje de los símbolos, cuando estos rebasan los límites de la sensatez y de la convivencia, y la vergüenza, y escandalizan, confunden, equivocan y perturban. Estos son ejemplo, porque quieren su mal arte exhibir, en lares, a donde tuvieron que huir los connacionales atormentados, por los amos de aquellos, a los que representan con sus monerías, saltos y berridos. Alcahuetes hechiceros, que no están limpios, sino sucios, como esclavos bien serviles, porque no son gente bien nacida, sino de ínfima calidad, que no conocen vergüenza y libertad.
Truhanes ellos, los que no son buenos, ni tienen fe, truhán aquel al que cantaron en su cumpleaños, pero ah…eso sí, quieren fatigarse en donde no, con su pésima artesilla, sobre penco ejecutando, para tener lentejas, trapos y calzado, porque el amo, no se los provee, siendo cosa imposible, que puedan comprender, lo aborrecibles que son por su desvergüenza.
Y aquí concluyo, esta rara prosa, pero clara en su mensaje, que habemos los que no cambiamos capa, ni por migajas, ni sumisión, ni estación, como antaño Sus Eminencias Reverendísimas y sin rodeo les decimos, VUÉLVANSE GURRIATOS A SU PIARA, NO LOS QUEREMOS; … Ea! querindangas a sudar las bragaduras, allí donde su tirano, y ofrézcanle por hambre y cadenas, vuestro barato y mal arte, porque aquí, no los queremos.
“Mutatio caparum”,… era llamada la solemnísima y espectacular ceremonia litúrgica en la que las Eminencias Reverendísimas de los Cardenales de la Santa Iglesia Romana eran sus protagonistas el día de la Resurrección del Señor en el cual los cardenales no se visten de rojo, sino de morado. Cambiando las capas forradas, de armiño moteado, por otras de seda encarnada. Y que estos usos ya no hemos visto, por la demolición de lo bello, de que fue víctima la iglesia, con los cambios litúrgicos, de los años sesentas, del siglo pasado…
Pero ocurre, que tal ceremonia, de cambio de capas, sigue ocurriendo, en una pequeña isla caribeña y común , …donde sus juglares y saltimbanquis, a fuerza de hambre, doble moral portan , y dardos de mentiras lanzan, pues si están en tierra de tiranía, ensalzan la torcida felonía, pero cuando se trata de comer,…se granjean contratos, en tierras de enemigo, para tener que llevar a la mesa, el resto del año, cambiando de capas, cuando les conviene … esos que se hacen llamar de buena fe, …y que no son ni buenos , ni tienen fe, más que poseedores, de su moral de girones…porque llaman a valientes mujeres , puñeteras, y ensalzan al octogenario dictador en su día , que lleva más de medio siglo, sangrando la propia tierra.
En tiempos, al menos teóricamente, más civilizados como los actuales, el lenguaje de los símbolos, cuando estos rebasan los límites de la sensatez y de la convivencia, y la vergüenza, y escandalizan, confunden, equivocan y perturban. Estos son ejemplo, porque quieren su mal arte exhibir, en lares, a donde tuvieron que huir los connacionales atormentados, por los amos de aquellos, a los que representan con sus monerías, saltos y berridos. Alcahuetes hechiceros, que no están limpios, sino sucios, como esclavos bien serviles, porque no son gente bien nacida, sino de ínfima calidad, que no conocen vergüenza y libertad.
Truhanes ellos, los que no son buenos, ni tienen fe, truhán aquel al que cantaron en su cumpleaños, pero ah…eso sí, quieren fatigarse en donde no, con su pésima artesilla, sobre penco ejecutando, para tener lentejas, trapos y calzado, porque el amo, no se los provee, siendo cosa imposible, que puedan comprender, lo aborrecibles que son por su desvergüenza.
Y aquí concluyo, esta rara prosa, pero clara en su mensaje, que habemos los que no cambiamos capa, ni por migajas, ni sumisión, ni estación, como antaño Sus Eminencias Reverendísimas y sin rodeo les decimos, VUÉLVANSE GURRIATOS A SU PIARA, NO LOS QUEREMOS; … Ea! querindangas a sudar las bragaduras, allí donde su tirano, y ofrézcanle por hambre y cadenas, vuestro barato y mal arte, porque aquí, no los queremos.
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