La Mula Que Tumbó A Genaro.


Por Luyano Habana

El entretenimiento comunista es ver a los exiliados cubanos trabajando y sufriendo para y por ellos. Cada cierto tiempo se aparecen con leyes, preceptos, iniciativas, denuncias, algarabías y gestos, actos o movimientos para que la masa miamense (principalmente) no olvide a qué son se debe bailar dentro y fuera de la Isla. Y como tradicionales arrolladores comparseros, como corderos al matadero, este enjambre de avispas sin aguijón revolotea de puro nervio con cada estupidez pregonada por La Habana.


La Aduana "advierte" que no se debe viajar a Cuba con pertenencias que no son del viajero, es decir, "bultos ajenos". Supuestamente es para atajar el contrabando (patético vídeo de la mujer sorprendida con la lata llena de USBs) y que no entre material para cometer terrorismo. Lo cierto es que el gobierno lleva bastante tiempo tratando de controlar a las llamadas mulas, personas que llevan encargos de residentes en el exterior. Sin embargo, por todos es conocido que la mayoría de las agencias de envío de paquetes usan este método al no existir un mecanismo legal y por consiguiente, escapa del control económico de  Cuba. Esto no es más que otra vuelta de tuercas a los cubanos, para obligarlos a viajar con más frecuencia o, de no poder hacerlo, enviar más dinero a la Isla.

Recuerdo épocas pasadas cuando existían leyes que prohibían entrar ropas de diferente sexo del viajero, cuando sólo se permitía 22 libras, cuando podías entrar un contenedor y pagabas 2 dólares la libra extra, etc...Para cualquier parte del mundo, en el aeropuerto de facturación se paga el sobrepeso que disponga la aerolínea (no un país), se escanea los equipajes o se chequean por otros métodos para detectar drogas o productos nocivos. Una vez en el aeropuerto de destino, en los "vuelos calientes" (principalmente los de países susceptibles al contrabando de drogas) se repasan los equipajes con animales entrenados. Pero si su equipaje está "limpio", pasará todo lo que facturó sin que nadie le pregunte por el tamaño del mismo o la cantidad de zapatillas que contiene.

Al final de razonamientos parecidos, pienso siempre lo mismo: dónde están los cubanos del exilio quejándose de tanto atropello?. Ya no están en Cuba, ya tienen libertad!....ehemmmmm....la tienen?, o tienen libertad pero falta algo más?. Allá queda Genaro esperando por su mula miamense, en el sufrir del diario acoso, en el ocaso de un día sin suerte. Aunque siempre habrá quienes de la tragedia saque dividendos, la ecuación siempre será directamente proporcional a los intereses de los comunistas en Cuba e inversamente al exilio y sus familiares, salvo ratoneras excepciones.