Política obamista y seguridad nacional


Una audiencia reciente en Washington de la que casi no se ha hablado en Miami
Arnaldo M. Fernández, Broward  Cuba Encuentro

El jueves 26 de febrero prestaron testimonio, ante el Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y sobre las consecuencias de la nueva política hacia Cuba de la Casa Blanca para la seguridad nacional de Estados Unidos, tres expertos:
  • El teniente coronel (retirado) Christopher S. Simmons, de la contrainteligencia militar, quien participó en la detección e interrogatorio de la superespía de Castro en el Pentágono, Ana Belén Montes, así como en la expulsión de 13 diplomáticos cubanos en 2003 bajo cargos de espionaje
  • El Dr. José Azel, investigador principal asociado del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICASS) de la Universidad de Miami
  • El Sr. Fernando Menéndez, ejecutivo principal para iniciativas estratégicas del Centro para una Sociedad Libre y Segura (Washington, DC)
  • El diplomático (retirado) Dennis K. Hays, exembajador (1997-2000) en Surinam y exdirector de la Oficina de Asuntos Mexicanos del Departamento de Estado
Fortalecimiento de la inteligencia castrista
El Tte. Coronel Simmons argumentó que la nueva política favorecerá al aparato de inteligencia en Cuba tornándolo más eficaz, eficiente y rentable. A este respecto expuso cinco razones:
  1. Las oportunidades más amplias de los ciudadanos estadounidenses para viajar a Cuba incrementarán el flujo de moneda dura que recibirán los servicios de inteligencia, sobre todo a través de las empresas turísticas administradas por los ministerios del Interior y de las Fuerzas Armadas.
  2. El flujo de turistas estadounidenses concederá a la Dirección de Inteligencia (DI) castrista home field advantage: a más bajo costo podrá contactar con sus agentes en la Isla y reclutar allí mismo nuevos traidores
  3. El acceso comercial legal a la tecnología estadounidense mejorará las capacidades técnicas para el espionaje en el exterior y la represión interna, sin el gasto de tiempo y dinero que hoy implica burlar el embargo
  4. La cancelación de las restricciones de movimiento de los diplomáticos cubanos y la apertura de embajada y consulados (al triunfo de Castro, Cuba tenía 28 consulados en EEUU), así como de oficinas de prensa, propiciará que cundan por el territorio estadounidense los oficiales de inteligencia bajo cobertura diplomática o periodística
  5. La nueva política de la administración Obama hacia Cuba potenciará la noción mitológica, difundida por Castro durante décadas, de que Cuba no constituye amenaza alguna para EEUU
Inversión académica de la historia
El Dr. Azel reiteró los lugares comunes del discurso contrario a la nueva política de la administración Obama y aprovechó la ocasión para dar vuelo a su ensayo “WWCD: What Would Castro Do?” (El Nuevo Herald, 5 de noviembre de 2014) como planteo de qué haría Castro al levantarse unilateral e incondicionalmente las sanciones económicas. Agregó que,al intervenir en la III Cumbre de la CELAC (Costa Rica, 28 de enero de 2015), el General Raúl Castro había dado respuesta exhaustiva a la pregunta formulada en el ensayo:
  1. El cese incondicional de todas las sanciones económicas
  2. La devolución de la base naval de Guantánamo
  3. El cese de las transmisiones de Radio y TV Martí
  4. La compensación por supposed damages causados por el embargo
  5. La supresión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo
Aquel ensayo más bien fingió que formuló una pregunta, por la sencilla razón de que la respuesta se conocía de antemano. Los cinco puntos aparecen explícita y reiteradamente en discursos e intervenciones de Fidel Castro (Raúl es mero avatar) mucho antes del acuerdo Cuba-EEUU para normalizar relaciones.
Desde que sacó partido de la estupidez exiliar de arrogarse la emancipación del balserito Elián González, Castro dejó bien claro en el Juramento de Baraguá (2000) que la batalla por Eliancito era “el primer episodio de una lucha más prolongada”, resumió sus exigencias a EEUU y advirtió que quien imaginara que Cuba se cansaría sería lo “suficientemente estúpido” como para mandarlo “de por vida a un manicomio”.
El contexto totalitario
El Sr. Menéndez precisó que, antes que determinado sistema económico o social, “la concentración del poder en el grupo gobernante definía hoy a la revolución en Cuba” y esta dinámica interna contextualizaba tanto los efectos de normalizar las relaciones como las perspectivas de levantar el embargo.
El monopolio estatal sobre el capital, la tierra y la fuerza de trabajo predetermina que el gobierno se quede con la parte del león respecto al flujo de moneda dura propiciado por el alivio de las sanciones económicas.
No obstante, Menéndez subrayó que no se puede subestimar ni sobrestimar: “los eventos, ideas y actores están cambiando drásticamente. En cinco años, la Cuba que conocemos habrá cambiado y en diez, pudiera ser irreconocible”.
Luego señaló que Cuba proveyó a Venezuela y otros países del ALBA sus sistemas de identificación biométrica para enlazarlo con que, según inteligencia canadiense, al menos 173 ciudadanos de Irán, Irak, Siria, Líbano y Jordania usaron documentos migratorios de Venezuela para entrar a Canadá. Menéndez concluyó su testimonio con una de cal y otra de arena:
  • Si la crisis económica generara cambios políticos y sociales, entonces tales cambios hubieran sobrevenido durante el Período Especial, cuando el colapso de la Unión Soviética provocó la contracción de la economía cubana en 35-50 % según las estimaciones.
  • Hoy la posibilidad de profundos cambios económicos, políticos y sociales radica en las aspiraciones crecientes de una nueva generación de cubanos que, a diferencia de sus predecesores, no están dispuestos a sacrificar sus vidas por una utopía
El patrocinio del terrorismo
El embajador Hays propuso que, para sacarla de la lista de países patrocinadores del terrorismo, se exigiera como requisitos mínimos:
  1. Devolver los fugitivos de la justicia estadounidense refugiados en Cuba, desde Joanne Chesimard [Assata Shakur], pasando por los terroristas puertoriqueños, hasta los cubanos involucrados en fraude al Medicare
  2. Sacar todos los oficiales cubanos de inteligencia y seguridad en Venezuela, Nicaragua y otros países del hemisferio
  3. Extraditar al general Rubén Martínez Puente y los pilotos Lorenzo Alberto y Francisco Pérez-Pérez para juzgarlos por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate
  4. Expulsar a todos los miembros “impenitentes” de FARC, ETA, Hezbollah y otras organizaciones terroristas
  5. Dar informe completo sobre los envíos de armas a Corea del Norte y aplicar sanciones a todos los funcionarios responsables
  6. Dejar de apoyar a Irán
  7. Prohibir que Rusia y China usen las estaciones de inteligencia de señales (SIGINT, por sus siglas en inglés) ubicadas en la Isla