Luque Escalona y el libro de Alberto Muller sobre el Che Guevara

El tocayo, y digo tocayo porque mi apellido de soltera es Luque, puso muy bien el dedo en la yaga. (Maura Barrabí)
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Roberto Luque Escalona/Blog de Ichikawa
Miami (SL)-Todos los años debo dedicar tiempo a refutar tonterías sobre Camilo Cienfuegos, un incondicional de Fidel Castro a quienes algunos quisieran convertir en víctima. Lo de Muller es peor, porque peor que Camilo Cienfuegos fue el Che Guevara.
Guevara fue al Congo “siguiendo la aspiración de liberar al país”. El Congo no ha sido “liberado”, pero otros países sí han tenido esa suerte, por lo que todos saben en qué  consiste la “liberación”.
“No quería salir del Congo porque era fiel a sus ideas y lo demostró hasta la hora de su muerte”. El Che no “salió” del Congo: huyó, que no es lo mismo. Claro, no tuvo otro remedio. Estaba agotado de tanto correr a lo largo de la orilla oeste del lago Tanganika perseguido por Mike Hoare y sus hombres, y bombardeado por aviones tripulados por cubanos de Miami. Otros cubanos, también de Miami, casi lo atrapan cuando huyó a través del lago hacia Tanzania.

Fidel Castro, que es tan malo, delató a los soviéticos su presencia en el Congo, dice Muller; lo cierto es que los rusos no tuvieron la menor participación en la derrota de aquella aventura africana ni en la que vino después. Entre 1964, (Congo) y 1967 (Bolivia) las relaciones entre La Habana y Moscú iban de la frialdad a la hostilidad abierta. Fue por aquellos años que tuvieron lugar en Cuba las conferencias Tricontinental y OLAS, abiertamente antisoviéticas.
La única acción de los “bolos” contra el Che la ejecutó Tamara Bunke, alias Tania la Guerrillera, en Bolivia; la argentina-alemana se hizo la sueca y dejó en un Jeep estacionado en la plaza de una aldea la lista de los colaboradores urbanos de la guerrilla. Tania, que trabajaba para la Stassi y la KGB, se burló de Barba Roja, jefe del aparato de subversión castrista, y del Che Guevara; miles de dólares se invirtieron en la preparación de una agente que servía a otros amos.
A Bolivia “el Che va con toda su pureza  ideológica y se enreda en la trampa”. ¿Qué trampa necesitaba Fidel Castro para deshacerse del argentino? El jefe era él. El Che Guevara fue un vagabundo hasta que encontró al hijo de Lina Ruz y toda su fama la adquirió a su sombra. Nunca tuvo el más mínimo poder para enfrentarse al aparato castrista.
Lo más repugnante de la entrevista es la compasión que muestra Muller por quien nunca se compadeció de nadie. “Al Che lo asesinaron con una crueldad absoluta”; aparte de matarlo a tiros, la misma muerte que cientos de cubanos sufrieron en La Cabaña por orden suya, ¿cuál fue la crueldad? “A los prisioneros hay que respetarlos”. ¿Acaso hubo un prisionero, uno solo que fuese respetado por el Che Guevara? “Lo mataron como si fuera un perro”; es típico de los que pretenden ser escritores y carecen de talento el escribir con frases hechas; lo cierto es que los perros suelen ser sacrificados con mucha más compasión que los hombres, sobre todo que aquellos hombres que mató el Che en La Cabaña. “Le cortaron las manos”; se las cortaron para la identificación oficial, que para otra cosa no servían.
De estar vivo, Guevara “estaría más cerca de la Madre Teresa que de Fidel Castro”. No sé qué contestar a esto. Lo único que me viene a la mente es un monosílabo popularizado por Guillermo Álvarez Guedes: ¡Ño! (Artículo completo en SEMANARIO LIBRE, editado en Miami por Demetrio Pérez Jr.