Esperando a Obama en La Habana con los brazos abiertos


El mandatario estadounidense asegura que apostará por empoderar al pueblo cubano para que salga adelante y logre predefinir el futuro del país tras 57 años de absolutismo/Diaria Las Américas

MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe
Obama tenía planeado llegar a La Habana el lunes, pero adelantó el viaje para el domingo y resulta que este domingo no es un domingo cualquiera. Será Domingo de Ramos, el inicio de la Semana Santa, y no es por gusto que hay en La Habana quien piense que no es casualidad que del aeropuerto el Presidente vaya directo a la catedral de la capital cubana.
“Mucha gente piensa que es Jesús entrando en Jerusalén, que va a resolver todos los problemas de Cuba”, dice a DIARIO LAS AMÉRICAS, Enrique López Oliva, profesor de Historia de las Religiones de la Universidad de La Habana.

Coincidencias aparte, este es un viaje lleno de expectativas que solamente superan, quizá, el que en los tiempos de la Perestroika soviética realizó el expresidente Mijaíl Gorbachov como portador de profundas diferencias con el Gobierno de la isla.
Obama arriba tras un sorpresivo y rápido proceso de deshielo, teniendo en cuenta la tensión existente entre los dos países durante 54 años, que condujo a la reanudación de las relaciones diplomáticas a nivel de embajador y ha iniciado un proceso de normalización el cual, entre otras cosas, llevó al anuncio la semana pasada del levantamiento de más restricciones económicas y la liberalización de los viajes a la isla para los ciudadanos estadounidenses. Muchos analistas estiman que todo esto deja al embargo económico de Washington a la isla prácticamente encuero.
Tan pronto el Air Force One aterrice en el aeropuerto José Martí a las cinco de la tarde, Obama se dirigirá directamente a la Catedral de La Habana a saludar al cardenal Jaime Ortega y Alamino, arzobispo de la Arquidiócesis de La Habana, quien, según el asesor de seguridad nacional, Ben Rhodes, jugó un papel de mediador entre los dos gobiernos, durante las negociaciones secretas del año 2014.
“También queremos aprovechar la oportunidad para dejar claro el rol importante que la Iglesia católica tiene en la vida del pueblo cubano y en fortalecimiento de las relaciones entre los dos países”, dijo Rhodes, el miércoles pasado.
De hecho, el viaje pretende llegar a todos los estamentos de la sociedad cubana, no solo al Gobierno. Dedicado el lunes a las actividades protocolarias y conversaciones entre ambos gobiernos, el martes es el día clave en que el mandatario estadounidense intentará intercambiar con la sociedad civil cubana, o sea, hablará con la oposición al Gobierno, a donde han sido invitados rostros conocidos como la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, la bloguera Yoanis Sánchez, y el social demócrata Manuel Cuesta Morua, entre otros.
Como el Gobierno cubano entiende desde hace muchos años como ‘sociedad civil’ a las organizaciones no gubernamentales que gravitan a su alrededor, el mandatario también se reunirá con ellas. Es una forma que Obama tendrá de ver “una nación enfrascada en su desarrollo económico y social, en el mejoramiento del bienestar y la garantía de la completa dignidad de sus ciudadanos”, comentó el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.
Sin embargo, el momento político cumbre de la visita es el discurso al país el martes por la mañana. El Gobierno cubano ha dispuesto el Gran Teatro de La Habana para la ocasión, reinaugurado en enero, y asegurado su transmisión en la televisión estatal. Así, “cada uno se hará su opinión”, explicó Rodríguez Parrilla.
En el discurso, al cual las autoridades cubanas no han tenido acceso previo, según informan las autoridades estadounidenses, se espera que el mandatario estadounidense ofrezca su visión sobre los desencuentros entre los dos países, desde mediados del siglo pasado, y lo que espera del futuro.
“Será un discurso dirigido al pueblo cubano. Y tengamos en cuenta que cuando se dice esto, se incluye a los cubanos que viven en la isla pero también la comunidad cubanoamericana”, o sea, el exilio cubano, enfatizó Rhodes.
El viaje de Obama a Cuba es el primero de un mandatario estadounidense en casi 90 años, cuando el presidente Calvin Coolidge se apareció a bordo de un acorazado en la bahía habanera para acudir a la Conferencia Panamericana y saludar a su homólogo Gerardo Machado. Y, por supuesto, tiene una transcendencia mayor. Es una oportunidad inédita en más de 50 años de “identificar nuevos pasos que pudieran darse (…) como contribución al proceso de mejoría de las relaciones bilaterales”, dijo el canciller cubano el jueves.
Deseos, obstáculos y perspectivas
Cuando el 17 de diciembre de 2014 el presidente Barack Obama anunció el inicio del deshielo, dejó sentado que el principal interés de Estados Unidos, en términos de sociedad cubana, era llegar y desarrollar al incipiente sector privado.
Y Obama reafirmó, en una carta que envió a las Damas de Blanco la semana pasada, "entiendo a cabalidad los obstáculos que los cubanos de a pie confrontan para ejercer sus derechos" y "tal y como he hecho en el pasado, abordaré directamente estos temas con el presidente Castro".
Este lunes, el mandatario tendrá la oportunidad de conversar con decenas de nuevos empresarios cubanos que han creado sus propios negocios, desarrollado cooperativas o servicios públicos, para abordar las posibilidades de incluirlos en el intercambio comercial que se avecina entre los dos países.
En ese encuentro Obama pretende escuchar ideas sobre cómo Estados Unidos puede ser más proactivo en los esfuerzos de ayuda al incipiente sector privado.
“El Presidente hará algunos comentarios y participará en un debate con esos emprendedores para escuchar sobre su trabajo. Tengamos en cuenta que éste es un sector de la economía y la sociedad cubana extremadamente prometedor y clave en la mejoría de la calidad de vida del pueblo cubano. Y más amplio aún, la apertura comercial entre los dos países le da una oportunidad sustancial de desarrollo a este sector, no solo en oportunidades de negocios en Estados Unidos, sino en la entrega de más recursos al pueblo cubano”, enfatizó el asesor nacional de seguridad, Ben Rhodes.