'Cuba por Ana Belén Montes', la tímida campaña

Tímida, pero vehemente. Menguada a pesar suyo. Porque la campaña por el indulto de Ana Belén Montes promete una antorcha más exaltada que el movimiento precedente: es mujer, ni siquiera nació en Cuba, y resultó una espía eficientísima, la némesis del Pentágono.

Sus colegas, los Cinco, espiaron organizaciones cubanoamericanas de La Florida; ella, la especialista suprema, la gran sibila de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), pasaba por la Casa Blanca como agua por mi casa. Y ni en mi casa, ni en la de nadie, se habla de su prisión de tres lustros. Ningún medio cubano oficial de amplia distribución le ha dedicado una semblanza.
"A finales del año pasado en Cuba se creó un comité de solidaridad con ella", revela Julián Gutiérrez Alonso, coordinador de la Red de Universidades en Solidaridad con los Cinco, "y me pidieron que participara. Así creamos lo que se llama 'Cuba por Ana Belén Montes'No lo catalogamos como grupo ni como movimiento; solo somos personas que necesitamos hablar del caso, darlo a conocer".
"Este caso no tiene nada que ver con el de los Cinco; es muy diferente", reconoce Julián. "En primera, los Cinco eran cubanos; en segunda, ellos se infiltraron en grupos que no ostentaban la representación del Gobierno de EEUU. El caso de Montes es diferente: ella sí estaba dentro del Gobierno, e informó sobre acciones que iban a emprender contra Cuba. Ella es norteamericana de origen puertorriqueño. Y esas son diferencias esenciales. En su familia hay miembros del FBI, su padre era un médico militar; su familia, en general, la considera una traidora. Por eso ella no quiere que haya un movimiento amplio: quiere proteger a su familia".
Transcurre el primer acto público que presencio por la libertad de Ana Belén Montes. Estamos en la escuelita de un pueblo rural. El evento, sin embargo, ha congregado a grupos de cualquier sitio de la Isla. Pensé que hablarían de otra cosa. De pronto, la campaña ha empezado.
"Yo soy amiga de René González", habla una profesora universitaria jubilada. "Él me envió un correo para pedirme que entrara a un sitio en internet y firmara una petición por la libertad de Ana Belén Montes. A partir de ahí me interesé en ella. Por iniciativa propia, sin que nadie me lo dijera, llegué a mi cátedra [del Adulto Mayor] y les dije que quería crear un comité de solidaridad con Ana Belén Montes, expliqué quién era y por qué teníamos que luchar. Empezamos en enero".
Olania Rodríguez Peña organizó el tercer grupo de solidaridad que se creó en Cuba.
"Había uno en La Habana y otro en Holguín", recapitula. "Todos participamos en la carta internacional que se envió a Obama. La firmamos como Comité de Solidaridad con Ana Belén Montes".  
"Según su prima, Ana ha pedido que no se haga lo mismo que con los Cinco", Olania coincide con Julián; esta parece la posición común, oficiosa.
"Ella teme por su familia en Miami", explica Olania. "Eso ha impedido una gran publicidad para el caso. Nosotros suponemos que Cuba está haciendo algo para su excarcelación. Mientras, la sociedad civil sí está actuando".
"Cuba por Ana Belén Montes" podría resultar el preludio de una campaña a gran escala, acaso otra empresa de avivamiento político nacional. Su discurso depende de tópicos muy actualizados: la noción de sociedad civil —gente que se organiza y obra por su cuenta—, e incluso los rumbos conciliatorios de las relaciones entre Cuba y EEUU. Con esas perspectivas, la incipiente cruzada alcanza a más de 8.000 personas suscritas a una laboriosa distribución de información administrada por la Red de Universidades…. 
"Si se comparan las palabras de Ana Belén con lo que ha dicho Obama", razona Julián Gutiérrez, "cualquiera advertiría que están hablando de la misma manera. En ese sentido, ella cooperó para que las relaciones entre la Isla y su vecino entraran en una nueva etapa. ¿Qué ha dicho Obama? Que vino a Cuba a terminar la Guerra Fría. Y eso es lo que hizo Ana Montes también".
Entre argumentos brumosos, calculada prudencia y tretas discursivas, transcurre el prólogo de la campaña que podría absorber en breve, según las necesidades políticas, el escenario mediático de la Isla.