A Diario de Cuba. Por Zoé Valdés


Por Zoé Valdés
'Diario de Cuba', uno de esos blogs que quiere pasar por periódico, fiel a sus hediondos principios, cuando no silencia mi obra a la que siempre clasifican de "prescindible" bajo una muy dudosa autoridad, ya que no sólo muchos de ellos tienen una obra más prescindible que la mía, otros ni obra tienen, me ataca con roña. Vuelven a hacerlo ahora, a través de una de sus "plumas" (sin obra), que asegura que yo fui una protegida de Alfredo Guevara, "el zar del cine cubano".
Tengo que perder mi precioso tiempo nuevamente en desmentir calumnias. No fui protegida de Alfredo Guevara. Sin embargo, el que sí fue protegido con creces de Alfredo Guevara se llama Manuel Pereira, al que ellos por cierto, no mencionan nunca como su protegido, quizá porque resulta que se trata de otra de las "plumas" selectas de 'Diario de Cuba'. No sólo fue protegido de Alfredo Guevara, algo más que eso, desde el punto de vista político, y que ahora no viene al caso. Yo estuve casada con Manuel Pereira durante siete años desde mucho antes que él fuera nombrado segundo secretario de la UNESCO en París.

DDC retoma un comentario que hice en Facebook, que nada tiene que ver con una carta dirigida a nadie, y mucho menos con un artículo de prensa, con la intención de denigrar mis libros y mi escritura, a la que tratan otra vez, qué pereza, de vulgar. Lo mismo que han hecho el Comité Central castrista y sus esbirros desde que estoy publicando con éxito. Por cierto, ese comentario mío escrito en Facebook lo han reproducido otros medios sin pedirme permiso, y lo han presentado como carta de respuesta o como artículo, sin ni siquiera consultarme su reestructuración, en resumen, sin mi autorización. DDC como no podía ser de otra manera los imitó, y son tan intelectuales y serios, que tampoco me pidieron autorización ni me dieron oportunidad para la reescritura del mismo. La intención está clara, como ven.
DDC no ignora que una de las pocas personas que se enfrentó dentro del ICAIC a Alfredo Guevara fui yo, que le canté las cuatro verdades en su cara en múltiples ocasiones, lo que por otra parte me facilitó que pudiera irme en un avión, porque Alfredo Guevara manifestó, y de eso hay testigos, que tenía que salir de mi incómoda presencia de una vez y por todas. DDC no ignora que por mis novelas me impidieron y me impiden regresar a Cuba. Sobre todo por una novela que le abrió las puertas de editoriales internacionales a no pocos escritores cubanos, algunos de los cuales escriben hoy en DDC.
Sí, me fui en avión. Como mismo se han ido todos los de DDC, ellos y sus familiares, y como tal vez se fue o viaja el articulista de marras, excelsa pluma sin obra, y como se han ido numerosos escritores que fueron diplomáticos o corresponsales de la Cuba castrista, entre ellos Raúl Rivero, enviado a la URSS, y por el que estuve yo manifestando durante mucho tiempo, nevara, lloviera o relampagueara frente a la embajada castrista en París, y de quien publiqué poemas en la prestigiosa editorial Gallimard anteponiéndolos a un poemario mío que me habían pedido la, sí muy excelsa editorial francesa, que no sé por qué insistió tanto en publicar mis poemas y no los de las "plumas excelsas" de DDC; y escribiendo cartas al mundo entero, hasta que todos logramos que saliera de la cárcel en la que pasó un tiempo. Pero claro, Raúl Rivero, otra excelsa pluma de DDC, no abre su boca para detener lo que considero una cacería y aniquilamiento de mi persona al mejor estilo castrista, cuando tanto lo he defendido yo a él públicamente frente a exiliados que argumentaron en el pasado que no harían nada por él porque se trataba de un comunista venido a menos, juzgándolo exclusivamente por su revolucionaria poesía.
Es cierto, yo nunca estuve presa en Cuba, como tampoco lo estuvieron los de DDC, que reciben un dineral por "refritar" artículos para mantener un blog a su manera, la que les conviene a ellos y no a Cuba, lo que no es mi caso, porque mi blog lo mantengo yo. En cambio, mi padre sí estuvo preso en Cuba, durante cinco años, es una de las razones por las que siempre he defendido y me he solidarizado con los presos y presas políticos, poniéndolos a ellos por delante de mi nombre y de mi familia misma. Los Plantados lo saben, y los que tienen que saberlo también. Mi nombre, que ellos juzgan absolutamente "prescindible" como mismo juzgan mi obra sin haberla leído, lo he puesto desinteresadamente en función de Cuba. Eso, ellos, que cuando les conviene piden unidad y apoyo para cualquier desarrapado que publique cuatro cuentecitos o haga tres garabatos "prescindibles", no lo toman en cuenta.
Miembros eminentes de diversos jurados que han leído mis libros y los han premiado, como las editoriales que los han traducido y publicado, y mis lectores que me han premiado leyéndola y apreciándola desde que hace más de treinta años publico, no piensan igual que DDC. Pero a ellos eso les tiene sin cuidado, tan justos y profesionales son.
A DDC y a sus "plumas" selectas hace rato que, como escritora, los mandé al infierno, y un poco más lejos del infierno también. Pero como mujer, hoy les voy a responder: Son ustedes muy poco hombres y muy miserables, por envidiosos y rastreros. Pero por encima de todo por desagradecidos, porque ustedes saben que alguno que otro debiera por honestos principios tratarme de otra manera, entre otras cosas, por esa beca del Parlamento Internacional de Escritores, a la que yo tan generosamente renuncié para beneficiar al que resultó ser y sigue siendo uno de mis peores detractores, uno de los jefazos de DDC. Ese mismo que se cree un escritor imprescindible con dos o tres librejos en su haber y que muy rara vez alza su voz por algo que tenga que ver con la libertad de Cuba.
Por supuesto, DDC celebra el mediocre mercadeo de los "entraysale" que apoyan el "cambio-fraude" raulista. Tarde o temprano, ya lo veremos, el raulismo los premiará, si no es que ya lo esté haciendo.
Zoé Valdés.