El cubiche no perdió un derecho, perdió un privilegio


Por Maura Barrabí

"Para la mayoría de los que nos fuimos de Cuba hace algún tiempo ya, Cuba se quedó petrificada como una joya hermosa y querida que se guarda celosamente". Dijo Amalia Agramonte (Biznieta de Ignacio Agramonte) en su artículo Perdimos Cuba.

Ella, a pesar de que en ese entonces, año 2011, fue criticada por muchos lectores en los distintos medios donde se publicó dicho artículo, tenía y tiene razón.

En lo personal, con excepción de unos cuantos que puedo contar con los dedos, me resulta, como a ella , casi imposible poder relacionarme con los recién llegados, ese cubiche que, por más que busco en ellos, no encuentro parecido alguno con el cubano, son de otra especie.


Son la especie creada por el castrismo: el Hombre Nuevo. Pueden vivir con pan con azúcar, pero sin un celular, una lycra, una gorra, chancletas de espuma o zapatos picudos, de esos al estilo gondola, que si te dan una patada por el trasero, lo más probable, tengas que ir al hospital para que te extraigan al puñetero, que de hecho, ya no se usa, sin esas guindalejas, no se sienten tokaos.


Comprendo que el sistema destruyó la moral, las esperanzas y hasta el gusto en todo el sentido de la palabra, no tienen estomago, mujeres ni hombres a la hora de jinetear un turista para resolver un par de espejuelos, y si chocan la bola, alcanzan la corona de la pira: matrimonio y salida del país para donde sea, yo no escogen, si es por irse, hasta para la Patagonia, aunque en Cuba, de política, cultura, buenos modales, no saben mucho y en la mayoría de los casos, nada, pero de lugares, marcas, carros y hasta en perfumes, son expertos. Italia, Francia, Miami, son los puntos sabrosos para llegar.

Allí cada cual lucha su visa, unos con la del frente o el de atrás, otros se la buscan por el mar, y muchísimos vienen reclamados, por bombo de visas, o vienen de visita y se quedan.

Curiosamente, hace muchos años que ninguno al ser entrevistados, sobre todo los balseros, dicen que vienen buscando libertad. Vienen bien adiestrados, de eso se encarga la trole que va allá y les dice como es el meneo, al llegar lo primero que dicen es: lo mio no es el gobierno, no me molestan, lo mio es que la cosa está dura, es economía, pero en si, ellos evitan decir algo que les comprometa su entrada de visita al año y un dia.

Si yo fuera una persona que contara con un cargo en immigration, sabiendo la ley, la verdad, no los dejaría pasar, y si fuera congresista, hace mucho tendría un proyecto de ley ante el congreso para que a ese tipo de inmigrantes, no se les dejara entrar, y al que se quede bajo el concepto de exiliado político, no se le permita ir a Cuba, y si viola la ley, que no se les permita regresar.

Hoy se halan los pelos, el enfado se hace notar, pero la culpa es de ellos, y digo ellos, porque yo nunca más he regresado a Cuba, ni lo haré hasta que exista allí verdadera libertad. Miles viajan semanalmente, entre ellos, muy pocos a ver a sus familias de verdad, la mayoría, son muleros (lleva paquetes), otros a buscar jevas y jevos, con un gusano cargado de pacotilla. Allí, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey y puede especular, ser el magnate del barrio por unos días, es la gran cosa, claro, aquí son gente común y corriente, allí, el turista billetuo al que hay que adular. Vale recalcar que, siento un asco profundo por aquellos, sean del sexo que sean, que van buscando menores de edad para acostarse con ellos, haciendo hasta orgías a bajo costo. El cubano a abusado de su propio pueblo, no hay peor astilla que la del mismo palo, y me da placer ver cuando un viejo verde trae una jinetera y la exhibe en Miami como un gran logro, y lo dejan como una papa caliente en cuanto cogen tamaño de bola, entiéndase tamaño de bola como el primer paso de choque que se dan en este país. Creen que aquí se putea a la doble costura, pero no es así, se regalan, los tipos les dan el trastazo, y luego, arrea que no mantengo fleteras, es duro, pero es así, un hombre con intensiones de crear una familia no se va con un fleco que tiene en los poros olores de todas partes del mundo, españoles, rusos, jamaiquinos y hasta del Medio Oriente si uno se pone averiguar. Por mi parte, no me enredaría con un hombre que meta el órgano reproductor en un hueco semejante, primera porque los casos de papiloma, herpes, entre otros más malos como el HIV, ya se han dado, y segunda, en mi opinión, hay que ser aura y huérfano para mandarse a una mujer que por cuestiones de "oficio", si empata las tolétas que se ha metido, hacen un puente y van caminando sobre ellas hasta Cuba sin pagar pasaje.

Entre estos recién llegados, cae un grupo de profesionales (minúsculo), muchos, es muy cierto que llegan y hasta logran revalidar sus carreras, otros, se inventan cualquier etiqueta de esas que terminan en "ologos", son lo mismo politólogos, escri-tologos, penso-logos, y lo que son un bando de comemier-dologos que los del otro charco los tiran para acá en paracaidas, ninguno trabaja, eso sí, enseguida caen en los medios de comunicación locales, vienen con el disco duro (el cerebro) vacío, cero información en economía, política, cultura, etc, pero hay que calarse que nos den clases de todo, específicamente de democracia, cosa que desconocen y de la cual han carecido por más de medio siglo, gente que no sabe ni que es un préstamo bancario, diciéndome lo que tengo que hacer para estar en talla... ¿En talla? Aquí la talla es de ropa, más nada, me cansaron hace mucho, ni los miro, no admito que nadie que sepa menos que yo, me quiera enseñar algo que tiene que aprender, los mando a la porra, incluso, a familiares.

Pero más triste me resulta ver, como un bando de gente no pensante que, lleva aquí un timbalar de años se deje arrastrar por esa gente, y sin analizar ni lo que hablan, se van por la talanquera. Solamente hay que ver estos canales locales, apenas unos pocos saben conducirse y tiene una base para poder abordar temas de Cuba y del mundo, lo demás, como para apagar la tele y comer helado.

Ellos se la saben toda, son expertos en el tumbao de coger sellos de alimento, trabajar por la izquierda (paga de salario al contado), meter un choke de autos de mentira, robar en tiendas, bajarle una gilda (una bofetada) a cualquiera, porque con ellos si que no, esta niña. Asaltan bastante con pistola en mano, parece que eso está de moda en Cuba. Y si seguimos, no acabamos, aunque no quiero dejar fuera que el cubano siempre ha sido jodedor, campechano, y hasta puede llegar a ser vulgar en un momento dado, pero grotesco, no, el hombre nuevo, es grotesco, hasta en su nueva forma de hablar, parece que tienen una papa ardiendo en la boca, y no se limitan en gritan en pleno mercado: ¡asere! Oye asere, apúrate, traba un 12 (cerveza), cojone que hay que coger un time, tú sabes, en la vida muy real estoy cansa'o, hoy recogí como tres lavadoras, un refrigerador y dos colchones, estoy que soy talco. Hummm, nefasto, todo el mundo les hulle, y el que va con sus hijos, más.

De eso se compone el nuevo Miami, se ha convertido en el barrio de "Las Yaguas" con tarjeta de crédito, carro y jama.

Y yo, la verdad, cada vez me alejo más de ese mundo, concentrado mayormente en Hialeah, la ciudad que progresaba, pueblo de fabricas y gente laboriosa, hoy un saco de chusma, no cubanasos, chusma, donde a decir verdad lo mínimo que tienes que aguantar es que le digan a tu esposo: dime papi, qué te sirvo, con la jeta sonriente, una fraseología poco usual por estos lares, uñas de garra, tetas postizas, y poco les importa si estás presente, entonces, hay que decirles que aquí somos señores y señoras, y la mayoría no sabe que el cliente manda, y tambien se lo tienes que recordar, y de paso rebajarte a su plano, y decirles: no te equivoques que como me pongo tacones , tambien me planto la chancleta de palo, y te doy un sopapo que abarca nariz , garganta y oído. Mejor, no pasar por esos sitios, te embarcas en un segundo.

Entonces, no me explico cual es el dolor y la angustia ahora por esa gente que no se identifica con el exilio y nos pone todo tipo de epítetos. Y es que, el cubano no llega o se pasa, son como mamá Melchora, ya saben el resto. Y por ende, por eso estamos como estamos.

Como dije, vienen buenos, la mayoría, esta enferma en todo sentido, no tienen nada que ver conmigo, no quieren aprender, y yo, no necesito clases de sapingologos que no aceptan que cuando se llega a un nuevo pais hay hacer lo que ves, y sacrificarte para obtener lo que han obtenido otros, nadie ni nada te lo impide, pero, yo comprendo, el sistema los convirtió en resentidos sociales, y no entienden que aquí para llegar al "ologo", primero hay que hacer de todo, hasta trapio-logo (limpia piso), no es deshonra, conste.

Al que le sirva el sayo, ya saben, nada personal con ninguno, si unos pueden, por qué otros no, pero bueno, como dice la famosa escritora cubana (ZV): lo que trajo el barco tu niña, you know.

Todo lo que está pasando hoy con las nuevas medidas migratorias, el cubano se lo busco, esto no tiene que tomar a nadie por sorpresa, se veía venir. Ahora, que aprieten el fondillo y le den a los pedales. El conjunto de Aseres y Chacleteras (como les llaman por acá)  perdió no un derecho, perdió un privilegio, dado a tanta inmoralidad.