Trump nombra como consejero especial de su presidencia a su yerno, el financista Jared Kushner




Diario Las Americas
Durante la campaña presidencial, Kushner, de 35 años, fue un apoyo importante entre bambalinas para garantizar el apoyo de nombres importantes del mundo de las finanzas y diseñó parte de la estrategia electoral


MIAMI.– El presidente electo Donald Trump ha decidido nombrar su yerno Jared Kushner como "consejero especial" de la Casa Blanca, han desvelado varias agencias de prensa.
Kushner está casado con la hija del magnate, Ivanka Trump, con quien tiene tres hijos y es conocido en los medios financieros de Wall Street como un inversionista en capitales de riesgo con una amplia agenda de contactos en todo el mundo. Durante la campaña presidencial, Kushner, de 35 años, fue un apoyo importante entre bambalinas para garantizar el apoyo de nombres importantes del mundo de las finanzas y diseñó parte de la estrategia electoral.

Tras la victoria ha sido visto en reuniones con la legión de personalidades que han pasado por la Trump Tower, en Nueva York, discutiendo una eventual participación en la futura administración.
En diciembre, el yerno de Trump estuvo en la sede de la correctora financiera Morgan Stanley para departir en un cónclave privado con 400 ejecutivos de las principales corporaciones y firmas de inversiones. De la reunión ha transcendido muy poco, pero lo que se sabe es que Kushner se presentó en nombre del suegro y dibujó las ideas que éste tiene sobre la inclusión del mundo empresarial en su futuro gobierno.
“Creo que es necesario explicar a la comunidad de negocios lo que significa la presidencia Trump, aunque parece que los mercados ya lo han descubierto”, comenzó Kushner su alocución, en la cual describió como durante gran parte de su vida profesional vivió encerrado en Wall Street, mirando detalles del país como “la realidad del impacto” de la inmigración en Silicon Valley, la filantropía en la educación, el cambio climático en términos de emisiones de carbono y no en el desempleo en las minas de carbón, hasta que comenzó a viajar por el país con Trump, después que el magnate inmobiliario se postuló a la presidencia.
Fue cuando, dijo, que vio a multitudes protestando por las regulaciones gubernamentales, la supuesta intervención de los políticos en sus vidas y los sistemas educacionales que se guían más por un currículo común y no diversificado. Sin embargo, no mencionó como su suegro defendió la tortura como método antiterrorista, la expulsión de los indocumentados o hasta la propuesta de arrestar a su rival presidencial, la excandidata demócrata Hillary Clinton, según dijeron algunos de los presentes a la revista New York.
Al describir la personalidad del suegro, Kushner admitió que “es fácil odiarlo”, pero, dijo, cuando Trump se sienta en su despacho a resolver problemas de negocios es una persona muy diferente.
De hecho, el ahora nuevo "consejero especial" de la Casa Blanca predijo a los presentes de que la nueva administración aportará una visión más “racional” en cuestiones como inmigración, dispuesta a trabajar con los demócratas en la inversión en infraestructuras, desde carreteras y puentes, Internet o autos sin chofer. Es más, tomará riesgos como fue el programa de llegar a la Luna. “No tiene miedo al fracaso”, garantizó.
Pero de lo que Kushner no habló fue de los conflictos de intereses que se adivinan. Entre otras razones porque en ese mismo momento el también ‘confidente’ del presidente electo estaba manteniendo contactos confidenciales con uno de los gigantes de las finanzas de China, la firma ‘Anbang Insurance Group’, que tiene un volumen de negocios de 285.000 millones de dólares anuales y una junta directiva envuelta en misterio.
Según The New York Times, la empresa es propiedad del gobierno chino, el mismo que Trump se ha encargado de despedazar y amenazar durante la campaña presidencial por la enorme cantidad de puestos de trabajo estadounidenses que han sido exportados allí en las últimas décadas.
Dos semanas antes de ir a Morgan Stanley, Kushner brindó con botellas de Chatêau Lafite Rotchild, a 2.100 dólares cada, en el restaurante privado ‘La Chine’ de Waldorf Astoria, con Wu Xiaohui, el presidente de la mencionada firma china que es ahora propietaria del emblemático hotel neoyorquino.
Sobre la mesa estuvo el desarrollo inmobiliario de una parcela en la quinta Avenida, un espacio que es considerado por Kushner su ‘joya de la corona’ pero que necesita urgentemente de una inversión de capitales. Los chinos han hecho una gran esfuerzo para invertir en propiedades hoteleras en Estados Unidos algo que es visto con recelo por la administración de Barack Obama que ve en ello un riesgo de seguridad nacional.
Aparentemente para Kushner no lo es y aceptó de buen grado la sugerencia que Wu le hizo de conocer personalmente al presidente electo cuya victoria, dijo, “será buena para los negocios globales”, según un relato de la velada publicado por The New York Times.
El yerno de Trump tiene su propia firma, ‘Kushner Companies’, que ha intermediado inversiones por 7.000 millones de dólares en el mercado inmobiliario en la última década y otras instituciones financieras que ahora, en su calidad de presidente, Trump tendrá que regular. Mucho de ese dinero no tiene un origen claro pero no ha disparado la alarmas en las autoridades de Hacienda.
Aunque como "consejero especial", Kushner no tiene necesariamente que abandonar sus negocios, para muchos observadores es una cuestión de percepción porque todo empresario foráneo que quiera negociar con él estará siempre influenciado por una realidad: el hombre es el yerno del presidente de Estados Unidos y está sembrado en el corazón de la Casa Blanca.